Una bandera estadounidense en el Palacio de Miraflores, este miércoles, marcó claramente un punto de inflexión en la relación entre Venezuela y Estados Unidos (EEUU).
Luego de la incursión militar de EEUU y de que tropas estadounidenses sacaran por la fuerza al mandatario Nicolás Maduro, la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, ha asumido una nueva etapa en las relaciones binacionales. El énfasis, según lo ha manifestado claramente el presidente Donald Trump, está puesto en la cooperación energética.
Este 11 de febrero Rodríguez se reunió en Miraflores con el secretario de Energía de la Administración Trump, Christopher Wright. Al término del encuentro, Rodríguez enfatizó que EEUU y Venezuela «han tenido relación energética prácticamente durante siglo y medio», relación que ha estado acompañada «por altos y bajos en nuestras relaciones políticas y geopolíticas».
La presidenta afirmó estar segura de que «a través de la diplomacia vamos a superar nuestras diferencias. Que sea el diálogo diplomático, el diálogo político, el diálogo energético al cual estamos dando la bienvenida, que sean los canales adecuados y pertinentes para que EEUU y Venezuela asuman con madurez, desde la divergencia histórica, cómo seguir avanzando».
Wright, por su parte, sostuvo que Trump está convencido de transformar las relaciones entre EEUU y Venezuela, que traigan «comercio, paz, prosperidad, trabajo, oportunidades para la gente de Venezuela en relación con Estados Unidos».
«Tenemos planes específicos y acciones específicas» en este sentido, añadió.
«Esa es la agenda más amplia del presidente Trump. Paz, comercio, negocios; no conflicto, no acciones militares que han dominado el mundo en regiones como el Medio Oriente y el Sur de Asia», expresó.
La alusión directa a las acciones militares vuelve a poner en el tapete la ocurrencia de nuevos bombardeos en el país, escenario que el enviado de Trump descartó al insistir en que «queremos comercio, paz, prosperidad y seguridad».






