La vicepresidenta de la Comisión Especial para el proyecto de Ley de Amnistía para la Convivencia Democrática, diputada Nora Bracho, reconoció la existencia de «heridas abiertas y profundas», pero hizo un llamado a la valentía política para iniciar un proceso de «cicatrización y cura de las almas, las mentes y los corazones».
La comisión quedó instalada en una sesión que se extendió por más de dos horas en el Hemiciclo Protocolar del Palacio Federal Legislativo. La reunión, que inició a las 6:00 pm y concluyó pasadas las 8:30 pm, marcó el inicio del trabajo técnico y político para una normativa que, según Bracho, representa una oportunidad histórica que trasciende las funciones legislativas.
Bracho enfatizó que el objetivo primordial de esta ley es permitir el reencuentro de las familias venezolanas separadas por la crisis y la persecución. “La ley de amnistía representa puentes que debemos construir sobre abismos que nos han separado durante más de 20 años”, afirmó, y subrayó la necesidad de que quienes están en el exilio puedan regresar a su tierra para retomar sus vidas.
La vicepresidenta de la comisión informó que el proyecto está abierto a mejoras y aportes de diversos sectores. Destacó que ya existen propuestas de la Universidad del Zulia (LUZ), colegios de abogados y diversas Organizaciones No Gubernamentales (ONG). “Esta ley es tan significativa para nuestra nación que nadie se quiere perder la oportunidad de aportar”, resaltó.
A pesar de reconocer las profundas diferencias ideológicas y de visión económica que separan a la bancada opositora del sector oficialista, Bracho apeló al respeto mutuo como pilar de la convivencia.
«Venezuela no resiste más seguir en este entramado de venganzas. La venganza es como un veneno que uno se toma esperando que el otro fallezca; ese veneno no nos lo podemos tomar nosotros ni dárselo al otro», sentenció la diputada.






