El asesinato de Saif al-Islam Gadafi el 3 de febrero de 2026 en la localidad de Zintán, Libia, a unos 140 kilómetros de Trípoli es un golpe rudo a la posibilidad de la reunificación de este país que atraviesa una crisis política.
Según analistas de la situación en el mundo árabe, la fragmentación de la nación comenzó a agudizarse tras la salida del poder y posterior asesinato de Muamar Gadafi, líder Libio que logró amalgamar todas facciones y tribus de la zona y darle sentido de país.
En este momento existen multiples milicias en el territorio Libio que actúan de manera anárquica, según lo reportan medios de la región.
La figura de Saif al-Islam, que traduce “La Espada del Islam”, era percibida por algunos sectores con peso específico en la región, como el único capaz de reunificar el país bajo un mando centralizado, y con la ascendecia suficiente para desmantelar las milicas locales que operan por su cuenta y riesgo.
Saif al-Islam Gadafi aspiraba a la presidencia de la República apoyado por tribus nostálgicas de los tiempos de su padre y según analistas citados por la cadena de noticias Al Jazzera, este apoyo lo proyectaba como candidato con potencial real de victoria, lo que ponía en riesgo el poder de los líderes actuales.
El factor político que detenta el poder en Libia es encabezado Khalifa Haftar, quien tiene un gran peso en el este del país.
El alto dirigente expresó su pesar por el asesinato, sin embargo la lectura del escenario político indica que la salida del tablero político de “La Espada del Islam”, beneficia al poder establecido.
El funeral Saif al-Islam Gadafi se llevó a cabo en la ciudad de Beni Walid, una región que siempre fue leal a su padre. Se reseña que miles de personas se congregaron en las calles ondeando banderas verdes y portando retratos del líder fallecido.






