Transcurría la madrugada del 3 de enero, yo dormía, las explosiones no lograron despertarme, la pesadez de mi sueño se impuso ante los estruendos del bombardeo. Pero unos gritos, pasadas las 2:00 A. M., hicieron que abriera mis ojos y preguntar, de una manera grosera, sobre lo que ocurría.
Mi madre, junto a mi tía y a un primo, quienes son nuestros vecinos, se comunicaban por las ventanas y, entre la angustia y confusión, gritaban preocupados sobre lo que en el momento se desarrollaba en la ciudad.
“Pero bueno, ¿Qué pasa? ¿Cuáles son los gritos? ¿Cuál bombardeo nada?”, fue lo primero que se me ocurrió preguntar al tiempo que decidí levantarme de la cama y caminar hasta la sala. Ya eran aproximadamente las 2:10 A. M. y la somnolencia aún no me permitía escuchar las detonaciones que ocurrían al instante.
Vivo en La Vega. Las casas que tengo alrededor tapan la visión de las montañas en la referida parroquia y, por ende, no pude ver los destellos en el cielo nocturno que generaron las explosiones del bombardeo estadounidense que culminó con la captura de Nicolás Maduro y Cilia Flores.
Mi primera reacción fue subir a la platabanda para ver si lograba ver algo. Una vez en el tercer piso de la casa vi hacia el cielo y logré apreciar luces, titilaban, parecían de drones policiales. Prendí el celular y llegaron una gran cantidad de mensajes en el grupo de WhatsApp, ahí comentaban lo que ocurría en toda Caracas, La Guaira y Miranda.
Las detonaciones que logré oír se comparaban con la de los fosforitos y cohetes decembrinos. Ya lo más estruendoso había pasado. A lo lejos también se escuchaban aviones, pero nada fuera de lo “normal”.
Bajé a la sala e ingresé a la red social “X”. Vi la increíble cantidad de videos que publicaron diferentes usuarios y, al mismo tiempo, leía todo lo que enviaban por el grupo del trabajo. Los videos confirmaban lo que minutos antes mi madre y mi tía gritaban: sí, estaban bombardeando. Pero ¿Quién? ¿Cómo? Aún reinaba la incertidumbre.
Minutos más tarde, por medio del canal estatal VTV confirmaron el rumor que corría por redes sociales: EEUU realizó una incursión militar en Venezuela que afectó a diversos puntos de la capital.
El sueño me ganó, no podía seguir despierto después de leer el comunicado emitido por Cancillería. Ya eran las 4:30 A. M., y no había dormido nada pese a que tenía mucho “sueño acumulado” por las festividades de Año Nuevo.
Pero de nuevo desperté repentinamente, “de golpe”, como le decimos. Eran las 6:04 A. M., mi madre recibió una llamada y solo alcancé a oír “¿SE LO LLEVARON? ¿QUÉ ES ESO?”. Volví a prender el celular y los mensajes por WhatsApp confirmaban lo que mi madre había preguntado a la persona que la llamó.
Mi reacción fue simple, en medio del asombro prendí la computadora para comenzar a trabajar. La responsabilidad me llamaba. Las primeras declaraciones que tuve que procesar para publicar fueron la del ministro Diosdado Cabello quien, entre otras cosas, pedía al gobierno estadounidense una fe de vida del mandatario derrocado y la diputada Cilia Flores.






