El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ofreció este viernes un balance optimista sobre la relación actual con las autoridades de Venezuela. Durante un acto de firma de órdenes ejecutivas en la Oficina Oval, el mandatario estadounidense subrayó que la transición administrativa en el país suramericano avanza bajo una coordinación directa con Washington, situando el tema como una prioridad absoluta de su agenda política.
«La situación con Venezuela está avanzando muy bien (…) Los líderes están haciendo un muy buen trabajo. Estamos muy felices y nos llevamos muy, muy bien (…) Estamos satisfechos», expresó el mandatario, refiriéndose a la dinámica establecida tras los sucesos del pasado 3 de enero.
Uno de los anuncios más destacados de la jornada fue la intención de Estados Unidos de ampliar el espectro de participación en la industria energética venezolana. Trump aseguró que el camino está despejado para la llegada de nuevos actores globales bajo el nuevo esquema de gestión.
«Estaremos invitando a otros países para que participen en la industria petrolera», afirmó el presidente, resaltando que ambas naciones se encuentran en la «dirección correcta».
Esta apertura ocurre semanas después de que Delcy Rodríguez asumiera como presidenta encargada, tras la incursión militar estadounidense que derivó en el traslado de Nicolás Maduro y Cilia Flores a Nueva York para enfrentar un juicio por cargos de narcoterrorismo.
Aunque Trump evitó confirmar cifras exactas sobre el operativo en Fuerte Tiuna, fuentes venezolanas han señalado que la incursión dejó un saldo de 79 personas fallecidas. Por su parte, funcionarios de Washington informaron que media docena de soldados estadounidenses resultaron heridos durante la extracción.
En el ámbito interno, la expectativa social se mantiene centrada en las cárceles del país. Tras el anuncio de Jorge Rodríguez el pasado 8 de enero sobre la excarcelación de un «número importante» de ciudadanos, familiares de presos políticos continúan pernoctando a las afueras de los centros de reclusión.
- Postura de las ONG: Organizaciones como Provea denuncian que «continúan las dilaciones indebidas y los abusos autoritarios» que frenan la ejecución de las liberaciones prometidas.
- Versión del Ejecutivo: La administración venezolana actual sostiene que el país está «libre de presos políticos», argumentando que quienes permanecen detenidos lo están por la «comisión de terribles hechos punibles».
El respaldo público de Trump a la gestión de las actuales autoridades venezolanas consolida el giro diplomático iniciado a principios de año. Mientras se desarrolla el proceso judicial en Estados Unidos, la prioridad en Caracas parece centrarse en la normalización económica y la reactivación del flujo petrolero internacional bajo la supervisión de la Casa Blanca.






