El presidente de la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF), Ignacio Barrón, aseguró este lunes 26 de enero que la «causa principal» del descarrilamiento del tren Iryo en Adamuz (Córdoba) fue la rotura de una soldadura. Informó EFE.
En una entrevista realizada este lunes por el Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos, de la que la institución ha difundido fragmentos, Barrón aseguró que: «Todo parece evidenciar que la causa principal ha sido la rotura no tanto del carril como de una soldadura».
A su juicio, «juntar dos carriles de épocas distintas en principio no es causa de ningún tipo de anormalidad, siempre que se tenga en cuenta, siempre que salga bien».
«Hay una serie de criterios para renovar los carriles. A mí, personalmente no me sorprende que siga habiendo carriles del año 1989 siempre que estén en buen estado, claro», dijo Barrón.
Afirmó que cuando la Comisión sepa cuál ha sido la causa de la rotura que produjo el descarrilamiento «vamos a ver por qué estaba así esa soldadura, cómo se podía haber detectado…». Además, explicó que «la investigación va a ir mucho más allá de decir: esta ha sido la causa».
Barrón se mostró «plenamente convencido de que vamos a llegar al fondo, no solo de saber qué se ha roto, sino por qué y cómo se podía haber evitado» y cree que esta semana empezarán a tener «pruebas mas contundentes».
Además, la CIAF preguntará al gestor de las infraestructuras ferroviarias, ADIF, por qué se renovó la línea Madrid-Sevilla «en unos tramos sí y en otros no».
«Todos creíamos que se había hecho una renovación integral», aseguró Ignacio Barrón, que ha precisado que lo que se ha renovado son «desvíos que presentaban problemas que podrían ser críticos, y algún elemento más de carrilaje», por lo que preguntarán cuáles fueron los criterios para esta selección. Barrón ha precisado que la CIAF «no tiene por misión establecer culpabilidades, sino que es una máquina de aprender».
El presidente de la Comisión cree que la distancia entre las vías debería ser de cinco metros, más amplia que la actual. En la línea Madrid-Sevilla, que es antigua, la separación es de 4,3 metros, como tenían las francesas de entonces. «Somos un poco tacaños en este sentido» admitió. Por ello, podrían recomendar que en los trazados de nuevas líneas la separación entre ejes de vías «sea mayor».
Ha explicado además que en Japón los ‘bogies’ (la transmisión del tren) tienen «una especie de lengüeta» que en caso de salir despedido choca contra el carril y evita que se desplace a otros lugares. Finalmente, explicó que el ministro de Transportes, Óscar Puente, le dijo: «Eres completamente libre de decir lo que quieras, tú y tu comisión sois totalmente independientes».






