Antonio Ecarri sostiene que la viabilidad económica y social es fundamental para que exista un país al que brindarle un cambio político.
“Los recursos que lleguen tienen que garantizar la paz social de Venezuela. No la pax romana, no es la paz del miedo, es la paz social. Es decir, que la gente deje de tener miedo”, sostiene el parlamentario por la Alianza del Lápiz.
Habla de una dirigencia política que debe hacer un mea culpa para lograr caminar hacia puntos de encuentro a los que “no hay que tenerle miedo”.
Sobre el rol de oposición indica que debe generar presión para los cambios y debe hacerse de su espacio en la discusión y el debate de los problemas de los venezolanos que hoy se concentran en dos actores: El Gobierno de Delcy Rodríguez y la administración Trump.
“El Gobierno, si no tiene oposición, se va a convertir que simplemente en un concesionario de Donald Trump”, afirma.

La conversación
Antonio Ecarri llega a nuestra redacción con su paso firme esa actitud abierta del político que busca conectar con la gente. Saluda a quienes están presentes en la redacción y de manera cercana exige respuestas: “¿Y dónde estabas tú ese día? ¿Cómo lo viviste?”
Luego del intercambio de anécdotas pasamos aterrizamos en la entrevista.
– ¿Estamos en una transición, en una transformación, evolución, involución, un salto atrás? ¿Cómo define el escenario de Venezuela?
-Creo que es la peor crisis de los últimos 200 años. Yo no ubico en ninguna parte de la historia de Venezuela un momento tan grave como el que estamos viviendo los venezolanos hoy.
– ¿Por qué?
-Es una crisis de nación. Hay una crisis de valores producto de algo que hemos denunciado durante años, que es la decadencia del sistema educativo. Porque la soberanía, como le dijo Simón Rodríguez a Bolívar, no nace en un campo de batalla, nace en la escuela. Entonces, cuando has tenido la escuela tan deteriorada, sobre la ruina de la educación… ¡pues no hay soberanía! Entonces, esa es la crisis que estamos viviendo hoy, una crisis muy profunda que además se mezcla con la crisis petrolera, con la crisis minera, con una descomposición general del Estado venezolano y, por supuesto, con la crisis de soberanía.
-Pero los aviones de Trump… ¿llegaron por la crisis educativa?
-Sí. Evidentemente.
-No entiendo. ¡Ilumíneme!
-Si hubiésemos tenido una sociedad mucho más educada no llegamos a la crisis de deterioro que llegamos hoy los venezolanos. Porque el fallo de la escuela venezolana no solamente te genera una falla en conocer tus derechos, te genera un fallo de conocer tu identidad venezolana. El tema de la identidad venezolana debe ser sagrado. El tema de la nación venezolana debe ser sagrado. Entonces, hoy por hoy esos aviones vinieron por muchas cosas, por muchas causas.
– ¿Cuáles?
-Desde la terquedad de alguien que se empeñó en ponerse en contra del mundo, contra la época y en contra de todo. Desde el abuso de un mandatario extranjero y también de las circunstancias… porque se la pusimos en bandeja de plata. Y todo esto viene porque los venezolanos no nos supimos organizar y crecer adecuadamente. O sea, nosotros tenemos que tener un mea culpa. Y el mea culpa aquí comienza con dos tumores muy graves que tiene Venezuela hoy.
-Hábleme de esos tumores
-Uno, el tumor del hiperpresidencialismo. Dejamos toda la responsabilidad en manos de un hombre. Si le iba bien, nos iba bien a todos; y si le iba mal, nos iba mal a todos, como efectivamente pasó.
– ¿Y el otro tumor?
-Lo otro es que, a ese hiperpresidencialismo, le entregamos el completo manejo de todos nuestros recursos sin rendir cuentas, sin rendir nada, porque los venezolanos vivimos de una superficialidad enorme desde los años 70 para acá, eso es una realidad. Tenemos una crisis de nación, una crisis de identidad y eso nos trajo hasta este momento que es la pérdida de valores en la sociedad. Eso nos condujo a tener una dirigencia política tan superficial. Una dirigencia política en decadencia. Una dirigencia política que no le importa lo que lo que le pase a los demás. Perdimos los valores venezolanos. Yo creo que eso es una cosa muy grave.
Al definir la crisis indica que “no se trata solamente de que un grupo político secuestró el poder. Aquí el chavismo llegó por la profunda descomposición que había en Venezuela anterior a la llegada de Chávez. Es decir, el chavismo es consecuencia de una muy mala situación que, en vez de llegar a recuperar ese tiempo perdido, o llegar a rectificar la situación, la cosa se puso peor y llevarnos a este desbarrancadero donde llegamos.

Ni mayorías ni minorías… consensos
-Habla de una dirigencia política superficial. ¿Usted forma parte de esa dirigencia política?
-Aquí todos tenemos que asumir nuestras responsabilidades. Aquí nadie puede evadir la responsabilidad en este momento. Por eso se hace urgente un consenso nacional para enfrentar la crisis de soberanía que tenemos, de viabilidad de Venezuela como República.
Ecarri acude a su experiencia como profesor de historia que ha sido “desde que era un adolescente” y señala que “desde la en la crisis de la Primera República, donde el Marqués del Toro se tuvo que tragar una rueda de carreta completa y llamar a Francisco Miranda. Desde ese momento donde el Congreso tuvo que entender que tenía que unir a la nación para poderse defender. Entonces hoy, después de 200 años de República eso nos pone en las circunstancias en que estamos”.
“Este no es el momento para medir mayorías y minorías. Una mayoría es una circunstancia. Una minoría también, pero es que no vamos a tener país donde tener mayorías y minorías, porque eso es lo que está en jaque hoy, es no tener país”, alerta el líder de la Alianza del Lápiz que se integró a fracción parlamentaria “Libertad”.
-Habla de consensos… ¿Cómo se construyen consensos en este momento en Venezuela? Cómo se hace cuando Trump les dijo a unos: «Negocias a juro», y a otros los saca del juego; entre ellos al sector opositor en el que usted está.
-Esto es de parte nuestra hacer valer la importancia que tiene el volver a la democracia y al Estado de derecho. Yo creo que todos somos demasiado útiles en este en este momento. Es un momento de crisis, por supuesto, terrible, pero los que estamos dentro de la Asamblea Nacional tenemos la gran obligación de producir presión, presión para cambios. Porque sería un error que la actual Asamblea Nacional siguiera despachando como que aquí nada ha pasado.
Se detiene en su argumentación solo para hacer énfasis en decir: “Debemos tener la valentía del consenso, porque para el consenso se requiere mucha valentía. Decirnos las diferencias para que nos aplaudan en Twitter, es muy fácil, para eso no necesitas ser valiente”.
“Puedes tener el miedo de que te van a buscar preso. Está bien, pero más valiente tienes que ser para enfrentar, poner de un lado las diferencias doctrinarias, políticas, clientelares, politiqueras y todo lo demás, cuando tienes al país en la situación en que estás. Creo que hay una obligación en este momento de que las cosas en la Asamblea Nacional se voten por consenso”, sostiene Ecarri.
Considera que el gobierno debe entender que “en este momento de tanta gravedad, que los 250 parlamentarios del oficialismo parecieran ser que valen igual que los 12 o 29 que estamos allí”.
-Pero eso en la democracia no ha sido así.
-Pero no estamos en una situación normal. Ese es el problema. El parlamento de hoy, como el Congreso de 1811, tenía que cesar los partidos, cesar las divisiones y consolidarse en una sola línea. Y esa esa sola línea tiene que ver con la renovación de poderes públicos.
En tono reflexivo Ecarri señala que avanzar en esa dirección “a todos les conviene”.
“Desde al señor Trump, hasta el campesino que está hoy más excluido en la frontera con el Arauca, A todos nos conviene el Estado de derecho. A todos nos conviene democracia, desde las transnacionales hasta el pequeño emprendimiento que hay en Acarigua o en Boraure. Todo el mundo requiere de Estado de derecho y para eso se necesita que se restablezcan las instituciones en Venezuela”, sentencia el líder de la Alianza del Lápiz.
-Y… ¿las elecciones “pa’ cuándo”?
-El tema de electoral va a ser consecuencia del consenso. Si nosotros no tenemos un buen consenso, si no construimos ese consenso político, las elecciones pueden ser un desastre.
– ¿Cuáles son los consensos? ¿Cuáles son las herramientas de ese consenso? En qué hay que ponerse de acuerdo en el corto plazo para tratar de generar el ambiente propicio para que Venezuela tenga la gobernabilidad que necesita, la viabilidad económica que la necesita y resuelva los problemas.
-Tú mismo estás dando la respuesta.
– No. Yo pregunto usted responde.
(Risas)

-El consenso tiene que ser en beneficio del venezolano. Tenemos que proteger al más débil. Necesitamos consensos, por ejemplo, en ver cómo estos fondos soberanos anunciados también tienen la transparencia suficiente para demostrarle al venezolano que entre todos podemos salir beneficiados de manera directa. Aquí hay una crisis de salud espantosa. Eso no puede tener color político. Es decir, que los recursos que lleguen tienen que garantizar la paz social de Venezuela, no la pax romana, no es la paz del miedo, es la paz social. Es decir, que la gente deje de tener miedo.
“Yo creo que el gran objetivo que tiene ese consenso que nosotros queremos construir es que el miedo se acabe en Venezuela. El miedo de poner algo en un estado de WhatsApp. El miedo de que tú tengas que ver muy bien qué es lo que escribes. El miedo que tiene un padre y una madre de familia de saber que no le alcanza la quincena y que no le alcanza para comer. Ese miedo que tienes que se te vaya a la luz. Miedo que te dé un dolor de cabeza y que vayas a un hospital y tú crees que te es un derrame cerebral”, señala de manera vehemente el parlamentario.
Percibe que actualmente los venezolanos viven “una situación de pánico que nos ha conducido a un deterioro psicológico. Venezuela es un país lleno de tristeza. Venezuela es un país lleno de miedo”.
“Creo que el gran consenso nacional es generar una percepción de esperanza, que estamos pasando la página del terror, que estamos pasando la página de las amenazas, que estamos pasando la página de los chantajes. Eso es demasiado importante”, asegura.
-Hay un país político que teme que si las cosas mejoran económicamente la gente se va a olvidar de las demandas por derechos humanos, por democracia. Se olvidará de las demandas por una reinstitucionalización del país. ¿Qué le dice Ecarri y El Lápiz a ese país?
– ¿Eso es falso?
– ¿Por qué?
-Porque no va a haber recuperación económica plena del país si no hay Estado de derecho. ¿Por qué te digo esto? Porque Venezuela es petróleo, Venezuela es tierras raras, Venezuela es minería. Ahora todo eso tenemos que legalizarlo. Y esa legalización pasa por un consenso en la Asamblea Nacional.
-Pero el oficialismo tiene como avanzar en el Poder Legislativo aun sin el consenso.
– Una legislación sin consenso va a tener las patas cortas. Una vida corta.
– ¿Por qué?
-Porque en crisis, cuando tú dictas una medida que no cuente con el consenso nacional, evidentemente esa medida no va a tener garantías de durabilidad. Se necesita de estabilidad jurídica en Venezuela. Se necesita de Estado de derecho. Para eso hace falta que haya consenso en el parlamento para una reforma del Poder Judicial y reforma de las instituciones del Poder Ciudadano.
-La presidenta encargada se enfoca en el tema económico porque es urgente. Habla de la Ley de Hidrocarburos, Ley de Celeridad de los trámites y de los Derechos Socioeconómicos. ¿Cuál es la agenda que ustedes plantean? ¡Qué piensa Antonio Ecarri que debe trabajarse?
-Como candidato presidencial, papel que me tomé muy en serio en su momento, presentamos cinco medidas que debíamos tomar. La Reforma a la Ley de hidrocarburos todavía no la conocemos. Pero esa reforma tiene que dar paso a garantías a la industria petrolera. Tú tienes que bajar el take gubernamental (esto se refiere a la participación porcentual total que un gobierno obtiene de los ingresos brutos de un proyecto) porque estás compitiendo también con otros países. En Venezuela es casi el 80%, cuando en Guyana es el 60% y en Brasil es el 50%.
Señala que las leyes en materia petrolera pertenecen al siglo pasado “y Venezuela no puede desarrollarse si nosotros no actualizamos nuestra legislación petrolera. Ese es el primer punto y lo vengo planteando hace un año”.
“El Plan País que tenemos en El Lápiz dijimos que lo primero que teníamos que trabajar era la Ley de Hidrocarburos porque tú que cubres esta fuente sabes que hace cuántos años vengo diciendo de la necesaria participación del sector privado para poder levantar la producción petrolera. Venezuela tiene atada su historia al petróleo y el asunto fundamental de Venezuela es el petróleo y seguirá siendo el petróleo por mucho tiempo”.
Frente a los fondos planteados por la presidenta encargada Ecarri propone la idea de un fondo soberano que reciba dinero de las nuevas inversiones petroleras, “pero que vaya dirigido a rescatar la educación en Venezuela”.
Con vehemencia argumenta que “las reformas chinas lo dicen, las reformas en Singapur, las reformas en Corea del Sur, las reformas en Inglaterra, las reformas en Europa, la reconstrucción, el plan Marshall o el plan de Japón, dejan claro que los países en crisis que han salido bien parados han puesto a la educación de por medio. No puedes excluir a la educación de las reformas venezolanas”.
“Tan importante es el petróleo, tan importante es la regulación de las minerías, como importante es que nos enfoquemos en la educación. Tú tienes que garantizar buenas condiciones para el docente venezolano, que es el profesional peor pagado del país. Tú tienes que hacer un plan real de rehabilitación y de infraestructura con un nuevo concepto de escuela, eso es urgente. Eso no puede tardar y eso tiene que ser por Ley para tú comprometer estos recursos y que efectivamente vayan a eso”, insiste.
Llama la atención sobre la necesidad de un plan social urgente debido que asegura que una generación completa que está afectada por la malnutrición y sentencia: “Con niños con hambre, con ignorancia, no hay desarrollo, no hay país tampoco ni hay soberanía”.

La reforma fiscal
Ecarri habla de avanzar hacia una reforma fiscal que haga amigable el ambiente para inversión.
“Venezuela no puede seguir con la inmensa carga fiscal que tiene. En América Latina es aproximadamente de 25% cuando en Venezuela es más del 34%. Venezuela no es un país competitivo hoy por hoy”, sostiene el parlamentario.
Indica que ciertamente unas sanciones externas que van a ser levantadas por el gobierno de los Estados Unidos “pero el gobierno de la presidenta encargada tiene que levantar las sanciones internas que tienen que ver con la presión tributaria”.
“Tienes contribuciones de distintas maneras: parafiscales, tasas, impuestos. Tienes IVA, tienes el IGTF que tienes que borrarlo de manera inmediata. Es decir, hay una cantidad de elementos que tienes que hacer para actualizar legislación y que es urgente. Eso no es para mañana, eso es para ayer”, alerta el diputado integrante de la fracción parlamentaria denominada Libertad.
– ¿Eso no se resuelve con la Ley de Aceleración de Trámites?
-No. Una cosa es la aceleración de trámites y otra cosa es la carga fiscal. La aceleración de trámites es que no puede ser que para constituir una compañía en Venezuela te tienes que tardar seis meses. O quieres abrir un autolavado, puedes abrir un taller mecánico y son año y medio de trámite, eso no puede ser. Tienes que facilitar ese Estado viejo, quebrado, obsoleto con elefantiasis. Tienes que desmontarlo porque hoy no le sirve a nadie.
Deuda vs deuda
La conversación fue precedida por un café y se desarrolló a una velocidad vertiginosa, y en medio de ella se planteó la confrontación entre lo social y lo financiero.
“Venezuela tiene reconocida la deuda externa. La deuda que tenemos en bonos de la República, incluso está cuantificada en casi 165.000 millones de dólares. Ese legado que nos dejaron Chávez y Maduro. Pero tenemos una deuda que es más más grande todavía, que es la deuda social venezolana”, alerta Antonio Ecarri.
Detiene su discurso solo para hacer hincapié en esta afirmación: “El Estado tiene que reconocer la deuda social”.
“Aquí la estafa del seguro social es una cosa inmensa. ¿Qué hizo el Seguro Social con lo que cotizaste entre los 90 y los 2.000? El Banco Central de Venezuela iba devaluando la moneda y en la medida que iba devaluando la moneda, la seguridad social de los venezolanos, pagaba los platos rotos. Entonces, tú tienes una deuda social inmensa, que amerita que haya atención con el tema de la seguridad social, los sueldos y salarios de los empleados y trabajadores públicos”, plantea Ecarri.
Sugiere la creación de una Comisión Presidencial y del Parlamento para la cuantificación de la deuda social venezolana.
“Así como hay que reconocer la deuda financiera internacional que está en default y tienes que armar una reestructuración de deuda, ahora tienes que montar la otra deuda, que es la deuda con los venezolanos. El estado venezolano se financió y no es que estaba sancionado, ‘que me bloquearon’, no. Las causas no me están importando. ¿Daño hubo? Sí. Si hubo daño emergente y hubo lucro cesante”, señala.
Y remata: “Así como le debemos plata a los a los bonistas en el extranjero, también le debemos plata a los venezolanos y tiene que haber un plan de pago”.
¿Y la política?
-Hemos hablado de la educación, de la economía y lo social. ¿Cómo se logra el cambio político que usted plantea?
– Estamos frente a una situación tan grave desde el punto de vista económico y social que si nosotros no le damos viabilidad desde el punto de vista económico y social la política no va a ser no va a ser viable. Si no le damos sostenibilidad al país desde lo económico y social, no habrá país al que darle un cambio político. No vamos a llegar porque caeríamos en un proceso de caotización.
– ¿A qué se refiere?
-Miremos el ejemplo de Irak. ¿Cuál fue el gran fracaso de la ocupación americana en Irak? Se engolosinaron con las riquezas. No hubo control de nada. Todo el mundo comenzó a saquear las riquezas de Irak y se olvidaron de lo más importante: los iraquíes y se lo he escuchado a gente que vivió esa experiencia. Allí el fracaso está en el pésimo manejo de los fondos soberanos. Aquí se está hablando de los de dos leyes de fondos soberanos. ¿Para dónde va eso? ¿Cómo va eso y cómo se va a administrar?
-La presidenta dijo que uno de los fondos va “para mejorar el ingreso de los trabajadores” y el otro para infraestructura.
-Pero deseos no empreñan, decían en mi pueblo.
-En el mío también.
-Eso también tenemos que aterrizarlo. La presidenta encargada, cosa que a mí me agradó bastante, comenzó a hablar por primera vez en la historia de este país de algo que se llama gobierno abierto. Yo en eso voy a coincidir.
Ecarri vuelve a hacer una pausa y señala: “Uno de los grandes desafíos que tenemos es quitarnos el miedo al consenso y el miedo a la coincidencia. Si hay algo que hay que apoyarle a la presidenta hay que quitarse el miedo de coincidir y darse la mano en Venezuela. Eso es una de las primeras cosas que hay que superar y por eso fui con mucho gusto a ser parte de la comisión parlamentaria que la recibió a las puertas del Parlamento. Yo no le tengo temor a eso.
Vuelve a hacer uso del conocimiento de la historia de Venezuela y señala que acompañó a Delcy Rodríguez “como lo hizo Jóvito Villalba con Betancourt, el maestro Prieto con Caldera que eran además absolutamente de polos opuestos. O cuando el diputado Héctor Mujica del Partido Comunista de Venezuela acompañó a Carlos Andrés Pérez”.
“Eso no es nuevo en Venezuela. Ahora tenemos que volverla a hacer un hecho regular, que los venezolanos nos podamos entender, que entre los políticos además haya relación humana”, afirma el líder de la Alianza del Lápiz.
Mirando a Trump
-Donald Trump habló el 3 de febrero de una transición sensata y legal. ¿Cuál es la legalidad que ustedes perciben que asume Trump?
–No sé. La verdad que eso es bastante impredecible. La legalidad del presidente Trump, porque además para los propios americanos es difícil entender su actuación y su legalidad. Allá y aquí. porque en Groenlandia parece que también.
-Los daneses no la entienden tampoco.
-La verdad que es que nosotros estamos en un aprieto bien grande. Creo que los venezolanos tenemos que darle la bienvenida a la inversión americana para retomar las fábricas, para retomar las instalaciones, por ejemplo, esas que fueron todas esas empresas expropiadas, ¿Cuánto no debería estar creciendo Kellogg’s en la zona industrial de Maracay que está tomada y secuestrada? A nosotros no se nos puede olvidar.
– ¿Eso significa sacar los chinos, sacar los rusos y los nuevos socios de Venezuela?
-No tenemos que sacar a nadie. Tenemos es que incluir. Porque no usa la estrategia del general Juan Vicente Gómez porque él no solamente dio concesiones a los americanos, él dio concesiones a los británicos, él dio concesiones a los europeos y yo creo que ese es el camino. Nosotros tenemos que abrirnos a las inversiones y tenemos que darles la bienvenida a las inversiones. Nosotros tenemos que dejar cualquier complejo.
-Trump desplazó a la oposición venezolana en la discusión con el gobierno. ¿Cómo recuperar ese protagonismo? ¿Cómo nacionalizar la discusión política venezolana y sacar al agente externo?
-Déjame decirte que al gobierno le conviene, para que haya país y haya nación, que la oposición venezolana sea no solamente reconocida internamente, sino reconocida externamente. A Trump le conviene para que sus inversiones, que es lo que a él le importa, tengan viabilidad en Venezuela, necesitas contrapeso, necesitas oposición y necesitas instituciones que devuelvan el Estado derecho. Si eso no es así, su plan no le va a funcionar. Y el gobierno no puede excluir a la oposición por una razón, porque eso significaría poner fin a la soberanía.
-Pero ya lo ha hecho.
-Pero no lo puede hacer porque sería entregar definitivamente la soberanía nacional. La validez de la oposición hoy no está en su cuantía, sino en su calidad. Es decir, la oposición hoy es necesaria para Trump, la oposición venezolana es necesaria para el gobierno. Sin la oposición las inversiones de Trump no van a tener una garantía de mediano y largo plazo, porque no va a haber Estado de derecho en Venezuela. El Gobierno si no tiene oposición, se va a convertir que simplemente en unos en unos concesionarios de Donald Trump.






