La provincia de Córdoba en España se encuentra en estado de conmoción tras el accidente ferroviario ocurrido en la localidad de Adamuz, cuya cifra de víctimas fatales ha ascendido a 39 personas.
Según informes de la Guardia Civil y el Ministerio de Transportes, el siniestro deja además un saldo de 150 heridos, de los cuales cinco permanecen en estado crítico y 24 presentan diagnósticos de gravedad. La mayoría de los afectados recibe atención médica en el hospital Reina Sofía de Córdoba.
El accidente se produjo cuando una unidad de la empresa Iryo, en ruta Málaga-Madrid, descarriló e invadió la vía adyacente. Esta maniobra provocó el choque y posterior salida de los rieles de un tren Alvia de Renfe que viajaba desde Madrid hacia Huelva.
El ministro de Transportes, Óscar Puente, calificó el incidente como «difícil de explicar», subrayando que el tren involucrado tenía solo cuatro años de servicio y que la vía había sido renovada completamente en mayo pasado.
Puente atribuyó la magnitud de la tragedia a la coincidencia temporal del cruce de ambos convoyes, sugiriendo que el impacto simultáneo agravó drásticamente las consecuencias del descarrilamiento inicial.
Ante la gravedad de los daños estructurales, el Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (Adif) suspendió la circulación de alta velocidad entre Madrid y las ciudades de Córdoba, Sevilla, Málaga, Granada y Huelva. La interrupción del servicio se mantendrá durante todo este lunes, afectando también las conexiones con Cádiz y Algeciras mientras las autoridades avanzan en el peritaje y despeje de la zona.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, junto a diversos líderes políticos, ha expresado sus condolencias a los familiares de las víctimas en medio de una jornada de luto nacional por la mayor calamidad ferroviaria en la región en años recientes.






