Las autoridades italianas protagonizaron este jueves un episodio de alta tensión diplomática tras la detención y posterior liberación del empresario venezolano Francisco D’Agostino, cuñado del veterano dirigente político Henry Ramos Allup. D’Agostino, sobre quien pesan investigaciones internacionales por presuntas operaciones irregulares con la estatal PDVSA, fue retenido por la policía italiana antes de ser puesto en libertad bajo medidas restrictivas mientras se procesan los reclamos judiciales emitidos desde Caracas, señaló ABC-ES.
El empresario ha sido objeto de escrutinio global debido a su presunta participación en redes de intermediación para la venta de crudo venezolano, diseñadas para evadir sanciones internacionales. Según fuentes judiciales, el proceso en Italia se vincula a investigaciones por tráfico ilícito de hidrocarburos y lavado de dinero, delitos que habrían sido facilitados mediante complejas estructuras financieras en Europa.
Perfil y controversias financieras
Francisco D’Agostino es una figura conocida en el ámbito empresarial venezolano, no solo por su vínculo familiar con el expresidente de la Asamblea Nacional, sino por su rol en el sector energético.
- Sanciones del Tesoro: En enero de 2021, la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) de Estados Unidos incluyó a D’Agostino en su «lista negra», acusándolo de colaborar con el empresario colombiano Alex Saab en una red para comercializar crudo venezolano.
- Mecanismos de evasión: Las investigaciones sugieren que D’Agostino operaba a través de empresas como Elemento Ltd, participando en el intercambio de petróleo por alimentos y otros suministros, un esquema que la justicia estadounidense calificó como una fachada para el enriquecimiento ilícito.
La liberación y el reclamo de Caracas
Pese a la gravedad de los cargos señalados, la justicia italiana decidió liberar a D’Agostino pocas horas después de su captura. Fuentes en Roma indican que la medida se debió a la evaluación de las garantías procesales y a que el empresario cuenta con residencia legal y defensa establecida en territorio europeo. Sin embargo, se mantiene una prohibición de salida del país mientras se analizan los expedientes enviados por el Ministerio Público venezolano.
Por su parte, el gobierno en Caracas, actualmente bajo la presidencia encargada de Delcy Rodríguez tras los sucesos del 5 de enero, ha formalizado el reclamo por la entrega del empresario. Las autoridades venezolanas buscan procesar a D’Agostino por daño patrimonial a la nación, alegando que las operaciones de «flota fantasma» y los descuentos excesivos en la venta de crudo causaron pérdidas multimillonarias a PDVSA.
La detención de D’Agostino añade una nueva capa de complejidad a la transición política en Venezuela. Su relación con el entorno de Henry Ramos Allup, líder histórico del partido Acción Democrática, ha sido utilizada por diversos sectores para cuestionar la transparencia de ciertos actores de la oposición tradicional en sus tratos con la industria petrolera durante la última década.
Mientras las autoridades italianas revisan la validez de las órdenes de captura internacionales, el caso se perfila como un punto de fricción en la cooperación judicial entre Europa y la nueva administración interina en Venezuela, que ha prometido perseguir los casos de corrupción petrolera para financiar la reconstrucción económica del país.
Con información de ABC-ES (Marina Ortiz Cortés) / EFE






