Monseñor Polito Rodríguez, Arzobispo de Barquisimeto, emitió un pronunciamiento centrado en la necesidad de una renovación espiritual y ética en la sociedad venezolana. Durante la homilía de este 14 de enero, la autoridad eclesiástica señaló que, tras décadas de malas prácticas, la corrupción se ha enraizado en las instituciones y la cultura ciudadana, provocando una crisis moral que afecta todas las esferas de la vida nacional.
«Por más que el mal pueda presentarse bajo apariencia de bien, nos divide y destruye nuestra sociedad», advirtió Monseñor Rodríguez. En este sentido, fue enfático al señalar que ni como ciudadanos ni como cristianos es aceptable la resignación ante aquello que atenta contra la dignidad humana y los derechos fundamentales, tales como el derecho a la vida, la libertad de expresión y el derecho al sufragio, protegidos por la Constitución Nacional.
Un punto central de su mensaje fue la situación de los detenidos por causas políticas en el país. Aunque el Arzobispo celebró las recientes liberaciones de algunos ciudadanos, recalcó que la cifra de personas que permanecen tras las rejas sigue siendo alarmante. «Faltan muchos otros cuyo clamor no puede seguir siendo ignorado«, sentenció.
Monseñor Rodríguez hizo un llamado directo al Estado para que se produzca la liberación del resto de los privados de libertad lo antes posible. Según el prelado, este acto no solo representaría un gesto de justicia hacia las familias afectadas, sino que sería un paso crucial hacia una verdadera reconciliación nacional.
La autoridad eclesiástica señaló que, tras décadas de malas prácticas, la corrupción se ha enraizado en las instituciones y la cultura ciudadana, provocando una crisis moral que afecta todas las esferas de la vida nacional.
«Por más que el mal pueda presentarse bajo apariencia de bien, nos divide y destruye nuestra sociedad«, advirtió Monseñor Rodríguez. En este sentido, fue enfático al señalar que ni como ciudadanos ni como cristianos es aceptable la resignación ante aquello que atenta contra la dignidad humana y los derechos fundamentales, tales como el derecho a la vida, la libertad de expresión y el derecho al sufragio, protegidos por la Constitución Nacional.






