En una entrevista exclusiva concedida este lunes a la cadena Fox News, la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, reveló detalles sobre los avances diplomáticos y comerciales entre Estados Unidos y las autoridades provisionales de Venezuela tras la reciente intervención militar. Según la funcionaria, la administración de Donald Trump ha logrado concretar un acuerdo energético valorado en 500 mil millones de dólares, marcando un hito en la relación bilateral.
Leavitt subrayó que Washington ha recibido una «cooperación absoluta» por parte del Gobierno interino liderado por Delcy Rodríguez. «Hasta ahora hemos tenido total cooperación de las autoridades interinas de Venezuela. Como han visto, Trump ha logrado cerrar un acuerdo energético por 500 mil millones de dólares», afirmó la secretaria de prensa, detallando además que 31 millones de barriles de petróleo ya se encuentran en tránsito hacia Estados Unidos para su comercialización.
Una «evaluación realista» con resultados inmediatos
La portavoz defendió la estrategia de la actual administración, señalando que los eventos de la última semana validan la visión del presidente Trump sobre el conflicto suramericano. «El mundo nunca había visto un éxito como este», enfatizó Leavitt, calificando la operación y sus consecuencias económicas como un logro sin precedentes en la política exterior estadounidense.
«La última semana ha demostrado que el presidente hizo una evaluación realista y correcta de lo que debía suceder en Venezuela», sostuvo la funcionaria ante las cámaras de Fox News.
Para la Casa Blanca, la fluidez en las negociaciones con Caracas representa un cambio drástico respecto a la gestión anterior. Leavitt insistió en que el nivel de entendimiento actual es óptimo y que la prioridad de Washington es mantener esta dinámica. «En este momento, hemos visto un gran nivel de cooperación y el presidente espera que eso continúe», concluyó la portavoz.
Este acuerdo petrolero se suma al anuncio previo sobre la liberación de presos políticos, consolidando lo que la administración Trump define como una transición rápida y beneficiosa para los intereses energéticos de Estados Unidos.






