Hay regresos que no necesitan grandes escenarios ni artificios técnicos para cobrar sentido. A veces basta un árbol, una guitarra y un puñado de canciones dichas en voz baja. Este domingo 18 de enero, a las 3 de la tarde la cantautora venezolana Maya Von (@mayamusica), radicada en Alemania, vuelve a Caracas para ofrecer un concierto acústico bajo el Samán de la Hacienda La Trinidad, uno de esos lugares donde la ciudad todavía permite la pausa y la escucha.
Maya Von se ha convertido en una figura singular dentro del mapa reciente de la música venezolana en diáspora. Su nombre comenzó a circular con fuerza en redes sociales gracias a una serie de videos donde interpreta canciones venezolanas traducidas al alemán: un gesto íntimo, casi lúdico, que terminó conectando con miles de personas dentro y fuera del país. Hoy, su presencia digital suma decenas de miles de seguidores en Instagram y TikTok, con audiencias activas en ciudades como Caracas, Madrid, Ciudad de México y Santiago de Chile, confirmando que su música viaja tan bien como ella.

DOCE LUNAS PARA SER CANTADAS Y CONTADAS
Pero más allá del fenómeno viral, el concierto en la Hacienda La Trinidad pone el foco en su faceta como cantautora. Durante la presentación, Maya interpretará canciones de Doce Lunas (2025), su primer álbum de larga duración: un disco conceptual de doce temas —uno por cada mes del año— donde aborda el amor, el desarraigo, la ansiedad, la pertenencia y los procesos de transformación personal. Producido por Rafa Pino, el álbum confirma una propuesta que dialoga con el folk latinoamericano, el indie-pop y la canción de autor contemporánea desde un lugar luminoso y honesto.
Escuchar estas canciones bajo un samán un domingo en la tarde no es un detalle menor. En un momento marcado por la hiperconectividad y la prisa, la invitación es a volver al cuerpo y a la experiencia compartida. Cantar al aire libre, en formato acústico, se convierte en una justificación para reivindicar la cercanía, la fragilidad y la belleza de lo sencillo. Para Maya, que ha construido gran parte de su camino artístico lejos del país, este concierto representa también un reencuentro emocional con su origen y con un público que la ha acompañado incluso a la distancia.
La cita de este domingo 18 de enero en la Hacienda La Trinidad no promete estridencias, pero sí algo cada vez más valioso: canciones que se escuchan de verdad, un público reunido bajo un árbol con la certeza de que, al menos por una tarde, la música puede volver a ser hogar.






