La portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, ofreció este lunes un balance de la gestión de la administración de Donald Trump respecto a la crisis venezolana, asegurando que el gobierno estadounidense ha encontrado una «plena cooperación» por parte de las autoridades provisionales que asumieron el mando en Caracas.
En una entrevista que resalta el giro de la política exterior tras la intervención del pasado 3 de enero, Leavitt defendió la «evaluación realista» realizada por el equipo de Seguridad Nacional, afirmando que los resultados obtenidos en poco más de una semana validan la agresiva estrategia implementada por Trump.
Compromisos y liberación de detenidos
Uno de los puntos más relevantes destacados por la vocera fue el compromiso de las nuevas autoridades interinas de Venezuela para proceder con la liberación de presos políticos, una demanda que, según recordó, Estados Unidos ha mantenido durante años sin éxito hasta este momento.
«Las autoridades interinas han acordado liberar a sus presos políticos. Es algo que Estados Unidos lleva tiempo esperando; hemos visto mucha cooperación y el presidente Trump espera que esta continúe», afirmó la funcionaria.
Refiriéndose a la acción militar estadounidense que resultó en la detención y traslado de Nicolás Maduro y Cilia Flores, Leavitt utilizó calificativos contundentes para describir la rapidez de los cambios en el país suramericano. Para la Casa Blanca, la operación y los hechos posteriores constituyen un hito en la política internacional.
- Resultados inmediatos: La portavoz enfatizó que «el mundo nunca había visto un éxito como este antes», instando a la opinión pública a observar los logros alcanzados en apenas diez días tras la captura del líder chavista.
- Acierto estratégico: Según Leavitt, la decisión de intervenir fue «acertada» y se basó en una lectura pragmática de la situación en el terreno, logrando una transición operativa que Washington considera favorable a sus intereses.
Este clima de entendimiento con las autoridades provisionales en Caracas se produce en paralelo a las negociaciones energéticas y diplomáticas que la administración Trump lidera para reconfigurar el panorama político en Venezuela tras la caída del anterior Ejecutivo.






