The New York Times señaló este 1 de enero que ciudadanos estadounidenses han sido detenidos en Venezuela luego de que la Administración Trump decidiera llevar fuerzas militares al Caribe para ejercer presión sobre el Gobierno de Nicolás Maduro, bajo el argumento de la lucha contra el narcotráfico.
“Las fuerzas de seguridad venezolanas han detenido a varios estadounidenses en los meses transcurridos desde que el gobierno de Donald Trump inició una campaña de presión militar y económica contra el gobierno de esta nación sudamericana, según un funcionario estadounidense familiarizado con el asunto”, señala el texto publicado por el Times.
En la información que maneja el dirio neoyorkino se señala que “algunos de los detenidos enfrentan cargos penales legítimos, pero el gobierno estadounidense está considerando designar a otros dos como detenidos ilegalmente, señaló el funcionario estadounidense”.
“Entre los detenidos hay tres venezolano-estadounidenses con doble pasaporte, así como dos ciudadanos estadounidenses sin vínculos conocidos con el país, dijo el funcionario, que habló bajo condición de anonimato porque no estaba autorizado a hablar públicamente”, indica The New York Times en su trabajo.
Según el medio estadounidense Nicolás Maduro “utiliza a los estadounidenses detenidos, sean culpables de delitos graves o inocentes, como moneda de cambio en las negociaciones con Washington, su mayor adversario”.
También refiere que Trump ha hecho de la liberación de estadounidenses detenidos en el extranjero un punto de honor de su gestión y uno de sus funcionarios de mayor confianza, Richard Grenell, ha sido enviado a Venezuela en varias oportunidades para negociar acuerdos sobre prisioneros.
Esto trajo como resultado la liberación de de 17 ciudadanos estadounidenses que permanecían detenidos en las cárceles venezolanas.
The New York Times señala que luego de la decisión de Trump de cesar las conversaciones de este tenor con Miraflores e iniciar “una campaña de presión militar y económica contra Maduro puso fin a la liberación de prisioneros”,
“La cantidad de estadounidenses detenidos en Venezuela comenzó a aumentar de nuevo en otoño, según el funcionario estadounidense. Ese incremento coincidió con el despliegue de una armada naval estadounidense en el Caribe y el inicio de ataques aéreos contra barcos que, según Washington, transportan drogas por orden de Maduro”, refiere el prestigioso medio estadounidense.
Indica además que solicitaron información a la embajada estadounidense en Colombia, que se ocupa de los asuntos venezolanos, y esta “declinó hacer comentarios sobre los detenidos estadounidenses en Venezuela, y remitió las preguntas al Departamento de Estado estadounidense”.
“El Departamento de Estado no respondió a las solicitudes de comentarios”, agrega la publicación.
Asimismo, solicitaron a las autoridades venezolanas y el “Ministerio de Comunicación de Venezuela, que se ocupa de las solicitudes de prensa del gobierno, no respondió a una solicitud de comentarios”.
Se sabe de uno
The New York Times no ha logrado identificar a la mayoría de los estadounidenses que supone están detenidos en Venezuela en los últimos meses.
Sin embargo la familia de un viajero llamado James Luckey-Lange, de Staten Island, en Nueva York, “denunció su desaparición poco después de que cruzara la inestable frontera sur de Venezuela a principios de diciembre”.
“El funcionario estadounidense dijo que Luckey-Lange, de 28 años, se encuentra entre los detenidos recientemente, y es uno de los dos estadounidenses que podrían ser designados como presos detenidos injustamente”, señala el texto publicado.
Refiere el medio Luckey-Lange es hijo de la música Diane Luckey, quien se presentaba como Q Lazzarus y luego de la muerte de su madre, emprendió un viaje por Latinoamérica en 2022.
“Luckey-Lange escribió en su blog a principios de diciembre que estaba realizando una investigación sobre la extracción de oro en la región amazónica de Guyana, que colinda con Venezuela. El 7 de diciembre, escribió a un amigo que se encontraba en un lugar no especificado de Venezuela, y al día siguiente habló por última vez con su familia. Dijo que se dirigía a Caracas, donde tenía previsto tomar un vuelo el 12 de diciembre para ir a casa, a Nueva York”, indica el artículo publicado por el Times. Agrega el medio estadounidense que “su tía y pariente más cercana, Abbie Luckey, dijo en una entrevista telefónica que las autoridades estadounidenses no se han puesto en contacto con ella y que está buscando cualquier información sobre su paradero”.






