Se necesitaba más de un árbol para esquivar el sol que caía como piedra en la tarde del pasado 1 de octubre en la avenida Pichincha de Chacao. Pero a Amalia Jaspe, vecina de El Rosal, poco le importaron los rayos que la hicieron derretirse: estaba al lado de «Mi Niño», el arbolito que aceptó amadrinar hasta que se convierta en adulto. Lo llamó «Mi Niño» en honor a su hijo, que reside fuera del país. «Me gustan mucho las plantas. Tengo mi jardín», comentó. Amalia no se viste con armadura ni lleva espadas en sus manos, pero es una guerrera de las que luchan a pie contra el calentamiento global.
"Mi Niño" es el arbolito que amadrinó Amalia Jaspe en El Rosal. El de Cielo Miriam se llama "Fico" y está cerca del Sambil. El programa de madrinazgo y padrinazgo de árboles fue creado por @hilmerescalona, concejal de @concejochacao https://t.co/8XJvH2cUMD pic.twitter.com/sYkMJHOaxt
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La idea de que la figura de madrinas y padrinos sería eficaz para garantizar la salud de árboles en su tránsito a la adultez nació de Hilmer Escalona, ambientalista, docente y concejal de Chacao. En 2018, cuando presidía la Comisión de Participación Ciudadana, se encontró con dos alcorques que se utilizaban como papelera, pero también, con una comunidad organizada que quería hacerlo de otra manera.

-¿Por qué pensó que la figura de madrina y padrino funcionaría?
-Justamente porque es el sentido de pertenencia. Cuando el comerciante está frente a la ventana arbórea, y es padrino, siente que ese árbol es casi suyo, porque está frente a su residencia o su comercio.
Escalona, actual presidente de la Comisión Permanente de Ecología y Desarrollo Sustentable, ha ido conquistando vecinas y vecinos para que garanticen «el tetero» que necesitan las plantas: agua, mucha agua para sobrellevar la sequía. Al menos, cinco litros por día. Hasta ahora hay 82 madrinas y cinco padrinos. Más mujeres, que hombres.
Amalia se encontró ese 1 de octubre con Cielo Miriam Palacios, madrina de un pilón llamado «Fico» plantado en los alrededores del Centro Comercial Sambil. «Lo adopté hace dos meses. Se llama así en honor a mi nieto, que vive en República Dominicana y tiene siete años; él vino y regó su árbol», contó. «Está bello, está bello. He sido bien consecuente con mi árbol, porque todos los días yo voy, le doy su vueltica. Si llueve, voy; y si no llueve, también, porque no estoy segura de qué pasa allí con la lluvia».

-¿Por cuánto tiempo lo va a cuidar?
-Hasta que despegue.
-¿Cómo es eso?
-Es igual que los hijos: hasta que no te necesite tanto. Que tenga todo lo que necesita. Igualito que los niños.
-Es como un bebé- agrega Amalia.
-Ahorita es un bebé. Pero cuando ya no me necesite tanto, igual que los hijos, pasaré y me sentaré debajo de él a leer un librito y me dará sombra- apunta Cielo Miriam.
«Fico» es su primer árbol. No solo le lleva agua; también, le habla. «Los árboles son lo que nos hace falta para bajar la temperatura, para bajar el calor, para tener oxígeno, para respirar aire puro». Espera encargarse de otros que dejen en sus manos.
Con nombre y acta
Madrina o padrino es igual a compromiso de por vida. Los requisitos para serlo, como lo detalla Escalona, son: Ser vecina, vecino o comerciante del municipio Chacao. Vivir cerca del alcorque (o, al menos, en la misma urbanización). Las plantas son donadas por instituciones públicas y el sector privado. «El programa busca que madrinas, padrinos y defensores estén cerca de la venta arbórea. Se necesita la mejor voluntad y disposición de hacer algo por la naturaleza».
En 2018 @hilmerescalona, concejal de @concejochacao, comenzó el programa de madrinas y padrinos de árboles. Así lo recuerda https://t.co/8XJvH2cUMD pic.twitter.com/7r1i820g3p
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Este no es un compromiso de la boca para afuera. Madrinas y padrinos quedan registrados como tales en un acta. El árbol recibe un nombre, y así queda asentado. Escalona y su equipo lo entregan formalmente, y de ahí en adelante, hay una palabra que honrar. Se establece así un lazo poderoso que se prolonga en el tiempo. Se puede hablar, incluso, de un movimiento de madrinas y padrinos que se acompañan. Las que tienen más experiencia les cuentan a las «nuevas» cuáles son las rutinas.
-¿Cuánto tiempo hay que ser madrina o padrino?
-Me gustaría que fuera para toda la vida. Normalmente son de cinco a 10 años hasta que el árbol tenga sus raíces bien profundas, un buen tallo y buen desarrollo de su cuerpo y de su copa.

«Las ventajas de este programa son que las madrinas puedan socializar con el ecosistema y el ambiente; que conozcan un poco más el tema ecológico, que se integren a la comunidad sembrando un arbolito, o más de un arbolito, para que podamos tener más oxígeno y más sombra a futuro en el municipio», abunda Joseph Borges, integrante del equipo de Escalona.
Borges está siempre dispuesto a aclarar las dudas que surjan en el día a día de los árboles. Un papá primerizo posiblemente no sabe cómo cambiar el pañal del bebé, y el padrinazgo tiene tareas igual de novedosas. Por ejemplo, el refuerzo de la alimentación de la planta. «Puedes licuar concha de cambur con agua y se la echas», recomienda Borges.
-¿Cuáles son los cuidados?
-Mantenerlos limpios, regarlos, tenerles su agua para que crezcan fuertes y sanos y que puedan dar sombra a futuro y proporcionar más oxígeno a este planeta.
-¿Con qué frecuencia?
-Depende de la especie. Un araguaney se riega cada tres días; o un día, sí, y un día, no. También se le puede dar vitaminas, o preparado de concha de cambur o contra de plátano, lo licúas y se lo echas en las raíces.
Joseph Borges, uno de los pilares del programa de madrinas y padrinos de árboles creado por @hilmerescalona en @Chacao, explica que las mejores especies para las ciudades son las de raíces profundas https://t.co/8XJvH2cUMD pic.twitter.com/rzecWzC8Kj
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«No pierdo las esperanzas de abrazar mi arbolito», confía Amalia, sin dejar de expresar su angustia por lo que ve como amenazas: «La suciedad, el sol inclemente, la falta de riego, la orina de los humanos».

-¿Qué saben ustedes sobre cambio climático?
-Ese es el gran peligro que tenemos. El cambio climático nos está afectando demasiado, pienso yo- refleja Amalia.
«Uno tiene la idea de que estamos en Venezuela, estamos muy lejos, pero es falso de toda falsedad. En Mérida desapareció un glaciar. Si no ponemos de nuestra parte, imagínate», agrega Flor, otra madrina. «Tenemos que cambiar nuestra manera de vivir, y educación y más educación, e incorporar niños: que un niño vea cómo va creciendo su árbol».
Madrinas y padrinos en acción
El 1 de octubre el equipo del concejal Escalona sembró dos araguaneyes en la avenida Pichincha. El señor Antonio Vita, de Autolavado 4X4, aceptó ser el padrino de uno de ellos. La madrina, Yules Quevedo, le puso nombre a uno de los arbolitos: Amor, porque «el amor es la fuerza que lo mueve todo». «Me encanta la ornamentación, la jardinería. Me encanta. Por supuesto, por los beneficios que va a dar a la comunidad, por la sombra, por el oxígeno, por el ambiente», contó Quevedo.
-¿Sabe lo que implica ser madrina?
-Sí. Cuidarlo.
«El señor Vita acaba de felicitarnos, porque durante 16 años no tuvieron un árbol aquí», destacó Hilmer Escalona. «Una vez más, la comunidad organizada, las madrinas, el equipo promotor de la comisión estamos en nuestra labor de siembra».

Para el concejal, este es un programa exitoso, y se remite a las evidencias: árboles que crecen y dan sombra. «Nosotros queremos dejar una huella, y que esa huella se replique. Cuando una vecina del casco de Chacao se mueve hasta El Rosal por la convicción de que está haciendo algo por la naturaleza, ya ganamos».
Que Cielo Miriam tenga que recoger casi a diario las colillas que aturden a su ahijado evidencia los problemas que arrastra la sociedad venezolana. «En estos días le puse una bolsa para ver si la gente echaba las colillas en la bolsa, y resulta que se llevaron la bolsa. Yo creo que la amenaza más grande que tiene la naturaleza somos nosotros mismos». Otra madrina ha sembrado plantas a los pies de su ahijado «y hasta eso se me han llevado. Es gente inconsciente, pero yo sigo mi labor. Lo que me interesa es que mi árbol prospere».
Amalia Jaspe, Cielo Miriam y Flor son madrinas de árboles y forman parte del programa creado por @hilmerescalona, concejal de @concejochacao. A diario se enfrentan a la indiferencia de los transeúntes https://t.co/8XJvH2cUMD pic.twitter.com/PsdMoI68LK
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La experiencia de Joseph Borges le confirma que la principal amenaza contra las ahijadas y los ahijados es que no tengan el agua constante. También, que la gente que pasa los riegue, pero no con el líquido vital, sino con basura.
«Por eso les dejamos rejillas protectoras, porque si les dejan basura, los árboles pueden agarrar alguna bacteria. En el caso de los araguaneyes, para quitarles esa bacteria que los ataca hay que someterlos a una poda severa, quitarles todas las hojas».

No todas las especies calzan los requisitos para este programa que se desarrolla en Chacao. «Las que normalmente sembramos son araguaney, pilón, urape morado, flor de la reina, porque son árboles de raíces profundas. El ficus, no, porque su raíz se expande y puede levantar las aceras», detalla Borges. «Las especies de raíces profundas no rompen las aceras y dan sombra». Solamente Chacao puede requerir unas 200 madrinas y padrinos más, calcula Borges.
Joseph Borges es uno de los pilares del programa de madrinas y padrinos de árboles creado por @hilmerescalona en @Chacao. Borges calcula que hay 82 madrinas y cinco padrinos, y se necesitan, por lo menos, otros 200 https://t.co/8XJvH2cUMD pic.twitter.com/SDDjnBSGS7
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La Comisión Permanente de Ecología y Desarrollo Sustentable y el Instituto Municipal de Ambiente se proponen cerrar el año 2025 «sin alcorques vacíos», expone Escalona. Había 625 en soledad, y ese número se redujo a 170; como lo explica Escalona, ya tienen los árboles para llenarlos. «Recibí una donación del Ministerio de Ecosocialismo, a través de Inparques, de 500 árboles; con el instituto, que tiene más de 800, ya cubrimos todo. El sentido es dejar multiplicadores, y que del vivero municipal se compre, intercambie, compra, venda y ayude a los árboles senescentes del municipio», detalla.
Vecinas, vecinos y comerciantes de Chacao pueden ser madrinas y padrinos de árboles como parte del programa ideado por @hilmerescalona, concejal de @concejochacao. Esta es una forma de luchar contra el cambio climático https://t.co/8XJvH2cUMD pic.twitter.com/6gtc44wx5i
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También quiere fortalecer la comunidad arbórea de Chacao para ampliar corredores vegetales: «Ya hay un corredor que tiene Baruta-Chacao, otro que tiene Chacao-Sucre, y otro corredor que queremos impulsar entre Chacao y Libertador. ¿Chacao tiene la posibilidad de hacerlo? Sí. Pero lo idea es que ambos ejecutivos y legislativos nos pongamos de acuerdo y lo hagamos en equipo. Hay una emergencia global».
El concejal y ambientalista sigue a la espera de directrices del gobierno central, con medidas como siembra de árboles, y dispuesto a exportar el programa de madrinas y padrinos a otros municipios. ¿El requisito? Vecinas y vecinos dispuestos a asumir el compromiso.






