Con gran júbilo y profunda emoción, miles de devotos del beato José Gregorio Hernández celebraron este martes la histórica canonización del «Médico de los Pobres», quien ahora será reconocido oficialmente como santo de la Iglesia Católica.
En diversas ciudades de Venezuela y más allá de sus fronteras, los fieles se unieron en actos de fe y gratitud, con la esperanza renovada de que su ejemplo de humildad, dedicación y servicio perdurará por generaciones.
Desde la mañana, la Iglesia de La Candelaria se llenó de ofrendas en honor al nuevo santo venezolano. En Caracas, especialmente, la celebración fue multitudinaria, con comunidades religiosas y grupos de laicos congregados en los principales lugares de culto para rendir homenaje al hombre que, en vida, dedicó su vocación a la medicina y a ayudar a los más necesitados, sin esperar nunca nada a cambio.
«José Gregorio Hernández fue un ejemplo de vida para todos los venezolanos. Su canonización es un regalo de Dios para nuestra nación, y hoy celebramos con alegría su santificación», afirmó Adalis González en las inmediaciones de la Plaza La Candelaria, donde se realizó una de las principales concentraciones.
La canonización del beato José Gregorio Hernández ha generado una ola de entusiasmo, especialmente entre los que lo consideran un intercesor poderoso ante Dios. La figura de Hernández, conocido por su vocación altruista, ha sido fuente de esperanza para miles de venezolanos que, aún en medio de dificultades, encuentran consuelo en su ejemplo.
Por su parte, las hermanas Giménez destacaron la gran devoción que siempre ha tenido su familia y por cada inconveniente médico, ellas van a la iglesia y piden a José Gregorio Hernández su intervención para mejorar cualquier patología médica.
Ingrid, la hermana mayor de las Giménez, aseveró que celebró con mucho entusiasmo la noticia difundida por las autoridades ecelsiástica de Venezuela. «Lloré de la emoción. El corazón se me iba a salir. Estoy muy contenta de este paso que dio El Vaticano. Él siempre ha sido un santo para nuestra familia».
Por su parte, Grecia, la hermana menor, afirmó que «ya era hora que lo canonizaran. Venezuela esperó mucho esta gran noticia. Somos de Los Rosales y vinimos a las dos misas, la del mediodía y esta. Estamos muy contentas por esta canonización de nuestro santo, el «Medico de los Pobres» siempre ha sido el santo de Venezuela».
Para muchos, la canonización representa no solo un reconocimiento a la vida de un hombre extraordinario, sino también una fuente de fe renovada en momentos de adversidad. «Hoy más que nunca necesitamos ejemplos de integridad y amor al prójimo, como los de José Gregorio. Su canonización nos llena de esperanza», expresó otro de los devotos, que observaba el cielo por los fuegos artificiales.
La jornada culminó con una profunda sensación de unidad entre los venezolanos, quienes, desde distintos rincones del país y del mundo, se han unido para celebrar la canonización de un hombre cuya vida y legado siguen iluminando el camino de la fe.