Gabriel Blanco, detenido la semana pasada en su residencia en Coche, cumple 45 años este miércoles 13 de julio. Su esposa, Diannet Blanco, reitera que la Fiscalía no presentó ninguna prueba en la audiencia de presentación
Este es un día aún más duro que los demás para Diannet Blanco, ex presa política: es que este 13 de julio es el cumpleaños de su esposo, el preso político Gabriel Blanco. Por eso la pregunta periodística «cuántos años tiene Gabriel» hace que los ojos de Dianett se llenen de lágrimas: «Gabriel hoy está cumpliendo 45 años, y al terminar esta jornada voy a ver si me permiten entregarle aunque sea un ponquecito. Teníamos tantos planes para hoy, para celebrar su cumpleaños…».
Detenido hace exactamente una semana en un proceso ampliamente documentado en redes sociales (que hizo que los funcionarios de la Dgcim tuvieran que buscar la orden de aprehensión que no tenían), Blanco está encarcelado en la sede de la Policía Nacional Bolivariana (PNB) en La Yaguara.
«Sus abogados están trabajando para que en estos 45 días se demuestre la inocencia. Hasta el momento en la audiencia de presentación se habla de presunta conspiración y presunta asociación para delinquir. La Fiscalía no presentó pruebas. Lo dejan detenido para, en esos 45 días, verificar las pruebas de la acusación que se le está haciendo», explica Diannet, en declaraciones a los medios de comunicación en la sede de la Asociación de Profesores de la Apucv.
Es decir, que a Gabriel lo investigan mientras lo mantienen tras las rejas. «Por eso siempre he hablado de detención injusta. Aunque a la 1:40 de la mañana apareció la orden de detención, fue de manera injusta y abrupta. Si es para una investigación, bastaba con decirle que se presentara en una oficina el jueves o viernes».
Diannet reitera que su esposo es activista humanitario, con credenciales internacionales que así lo avalan. «No es ningún conspirador ni persona que se asocia para delinquir. Se asocia para defender los derechos humanos. Esa es la verdad de Gabriel Blanco».

Corre el riesgo -y así lo denuncia su familia- de que lo trasladen a la cárcel de El Rodeo: «El día de la audiencia dijeron que eso podía suceder. Los familiares estamos muy angustiados, muy preocupados» por las condiciones de los centros penitenciarios. A Gabriel la COVID-19 le produjo pericarditis y el sentido común indica que una prisión no es buen lugar para sus condiciones de salud.
Para Dianett la detención de su esposo ha implicado revivir su tiempo recluida en el Sebin. «Ya pasé por esta situación. Es revivir. ES estar viviendo día a día, ahora desde este lado, toda esta situación. Pero me considero una persona resiliente, y como activista de derechos humanos considero que es mi deber, y he asumido la defensa de Gabriel y de otros compañeros como un apostolado».
Todavía no entiende las razones de la aprehensión de Gabriel. Recuerda que, por el código de conducta de la organización internacional a la cual presta sus servicios, no puede militar en organizaciones políticas ni participar en reuniones políticas. Su trabajo es ofrecer atención integral a mujeres víctimas de violencia basada en género, e incluso, dictar talleres de sensibilización a funcionarios que reciben a las mujeres. «¿Cómo a una persona se la acusa de conspiración y asociación si de alguna manera lo que hace es coordinar con el Estado la atención, la ayuda humanitaria, con la Defensoría del Pueblo, con el Ministerio Público?».

-¿Quién tiene la llave de salida de Gabriel?
-Soy creyente de San Pedro. Soy muy religiosa. San Pedro tiene unas llaves en sus manos. Todas las noches le pido, todos los días le pido a San Pedro que abra esas puertas, que libere a Gabriel y se demuestre su inocencia. Pero esas llaves también las tiene el Fiscal General de la República. Esas llaves debe abrirlas, debe mandar el Fiscal a que se abra y se demuestre la inocencia de Gabriel Blanco.






