En los llamados «paros armados», los grupos criminales suelen restringir el comercio, el desplazamiento de vehículos por carreteras y la movilidad de las personas, amenazando con ataques a quienes transiten por las vías, incluso si van en caravanas escoltadas por el Ejército
Al menos ocho vehículos incinerados, cierre de comercios y limitaciones a la movilidad en cuatro departamentos colombianos deja este jueves el «paro armado» ordenado por el Clan de Golfo, en represalia por la extradición a Estados Unidos de su máximo jefe, Dairo Antonio Úsuga, alias «Otoniel».
Los departamentos más afectados son Antioquia, Sucre, Córdoba y Bolívar, en donde es más notoria la presencia de esta banda criminal, la más grande de Colombia de origen paramilitar.
En panfletos difundidos en diferentes regiones del país, las Autodefensas Gaitanistas de Colombia (AGC), como también se conoce a este grupo, anunciaron que el paro armado durará cuatro días y que quienes no «acaten la orden» serán «dados de baja».
Alias «Otoniel», considerado por el presidente colombiano, Iván Duque, tan peligroso como Pablo Escobar y «un asesino de líderes sociales, abusador de niños, niñas y adolescentes, asesino de policías y uno de los más peligrosos criminales del planeta», fue extraditado este miércoles para que responda en EE.UU. por delitos de narcotráfico.
Úsuga se declaró este jueves no culpable ante una jueza federal en Nueva York, que lo acusa, entre otros delitos, de «liderar una empresa criminal continuada» entre el año 2003 y octubre de 2021, cuando fue capturado, y de «participar en una conspiración internacional para fabricar y distribuir cocaína, a sabiendas y con la intención de que las drogas serían importadas ilegalmente a Estados Unidos».






