El presidente de Confepapa, Abraham Hayón, calcula que necesitan importar para producir unas 35 mil hectáreas.De la importación de semilla certificada de papa dependerá que se abarate el costo de este alimento para el consumidor, insiste
Abraham Hayón es un personaje por varias razones. No solo porque llega a la entrevista con contrapunto.com con un sombrero en la cabeza que no se quita ni para saludar ni cuando se encienden las cámaras, sino porque es alcalde de Mucuchíes y presidente de la Confederación Nacional de Productores y Comercializadores de Papa. Esta organización, recientemente creada, busca defender los intereses de los productores. Y la primera medida que Hayón propone es que se les otorguen a los productores las licencias para importar la semilla de papa.
«La papa es el segundo rubro agrícola del país, y el primero de la zona andina», señala Hayón. «Son cinco estados paperos, y Mérida tiene más de 50% de la producción», seguida de Trujillo, Táchira, Lara, Aragua y Carabobo. La primera tarea que asumió fue visitar las zonas productoras antes de celebrar la cumbre de la papa en febrero pasado.
«Todos tenemos problemas similares. El primer problema es que estamos cultivando con una semilla degenerada, y necesitamos semilla certificada», detalla. Los agricultores están usando la semilla en varios ciclos de siembra, o las llamadas «vueltas», indica. «En pocas palabras: no estamos cultivando con semillas, sino con papa de consumo. La misma papa del supermercado la metemos en la tierra». Según sus estimaciones «desde hace ocho años no se importa».

Eso ha traído consecuencias. «Una hectárea que tiene que producir 50 toneladas está produciendo cinco toneladas. Baja el consumo, suben los costos y la papa no es de la misma calidad. Colombia se aprovecha de eso, pero es por nuestra culpa» y también «por culpa del Estado». Considera que el ministro de Agricultura, Wilmar Castro Soteldo, está «de oídos sordos» y concentrado en el maíz.
Como parte del diagnóstico, precisa que las semillas certificadas podrían ser elaboradas en los laboratorios del Instituto Nacional de Investigaciones Agrícolas (INIA), pero -asegura Hayón- están paralizados. También hay una caída en la producción. «En 2014, cuando se trajo semilla, llegamos a cultivar 60 mil hectáreas. Estamos en este momento en 22 mil hectáreas». Zonas paperas, como Pueblo Llano, están contaminadas con bacterias por no poder acceder a semillas certificadas.
Confepapa quiere importar semillas de papa para llegar a la producción en el país. «Necesitamos una, dos, tres licencias de importación de semillas certificadas para elevar después la producción nacional», subraya. «Nosotros lo que necesitamos es la licencia para importar», que debe ser otorgada por el Estado. Calcula que necesitan importar para producir 35 mil hectáreas: «Dos mil toneladas por hectárea». La inversión sería de 40 o 50 millones de dólares. «Los productores tienen esos fondos», garantiza.
Hayón agrega el problema del contrabando y aclara que «toda la papa que se produce se consume, y toda la que viene de contrabando se consume, pero no sabemos cuánto ingresa de contrabando», aunque se podría estimar el equivalente a 40 mil hectáreas.
De la importación de semilla certificada de papa dependerá que se abarate el costo de este alimento para el consumidor, insiste, porque al haber menos producción el precio se encarece.
El trabajo de Confepapa también debe llegar, como lo explica Hayón, a la población, para que sepa que hay distintas variedades de papa y cuál usar para cada comida; y a los agricultores para que conozcan que las condiciones de siembra permitirán obtener una papa determinada.






