Para 2024 «está planteada una crisis de sucesión presidencial dentro del oficialismo», recuerda el politólogo John Magdaleno. «Ellos están obligados a escuchar un poco a sus liderazgos regionales, a saber que ya no tienen tanto que ofrecerles a los electores; por lo menos no en materia de prebendas, no en materia de amenazas»
Todas las miradas parecen volcarse hacia la oposición, o las oposiciones, de Venezuela. Pero cualquier análisis debe observar, también, al partido de gobierno: el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV).
¿Hacia dónde va el PSUV? «Algo que les debe haber dejado claro estas elecciones es que la maquinaria política ha sufrido las consecuencias de la crisis», razona el profesor Héctor Briceño, investigador del Cendes. «Creo que también ellos deben escuchar a sus propias bases. Creo que la postulación de un líder nacional, en el caso de Barinas, debe hacerles reflexionar: la postulación de Arreaza quitándole oportunidades a otros líderes que estaban allí» y eso «les pasó factura importante».
A juicio de Briceño «ellos están obligados a escuchar un poco a sus liderazgos regionales, a saber que ya no tienen tanto que ofrecerles a los electores; por lo menos no en materia de prebendas, no en materia de amenazas».
Lo ideal, considera, es «que se entiendan como un partido democrático; sería mi sugerencia. Si yo les puedo hacer una sugerencia a ellos es que se diferencien como un partido democrático, y que vayan a competir en condiciones de igualdad con la oposición».

Para 2024 «está planteada una crisis de sucesión presidencial dentro del oficialismo», recuerda el politólogo John Magdaleno. «Al día de hoy parece que no hay mayor contratiempo para que Maduro llegue a 2024. Por la información disponible, y por el desarrollo de los acontecimientos, no parece que haya mayor obstáculo, o mayor amenaza para Maduro».
Pero eso puede cambiar, comentó durante un foro organizado por LOG Consultancy. «Yo no tengo tan claro que Maduro tenga todos los respaldos internos, no solo en el partido sino en los factores de poder, que tenga amarrados esos respaldos para conseguir una nueva nominación a una elección presidencial». Y «en la medida en que ya sé que hay unos precandidatos presidenciales, más bien pensaría en la tesis contraria: Cuidado si no tiene los respaldos que él desearía para aspirar a una nueva reelección».
Esa es «una oportunidad de oro, una crisis de sucesión presidencial», enfatiza.

Otro elemento que suma Magdaleno es que la política económica «está generando un debate interno muy significativo en la coalición dominante; muy significativo, y eso que no creo que todavía estemos en presencia de una liberalización económica; lo que viene ocurriendo es una desregulación económica, que es distinto».
En su criterio, en el país no hay una liberalización económica «porque hay sectores dentro del chavismo que se oponen a una liberalización económica». Esta es, entonces, una fuente de contradicciones» que la oposición tendría que saber explotar para abonar el terreno de aquí a 2024″.






