Federativos, entes de fútbol, fanaticada, políticos y personalidades, se encuentran en «pie de guerra» por la creación de un torneo que busca cambiar al fútbol
Desde el domingo 18 de abril, el fútbol entró en «guerra» por la creación de una denominada Superliga de Europa, una competición que dejaría en segundo plano a la Champions y la Copa del Mundo.
De concretarse este formato, el fútbol cambiaría por completo, y la posibilidad de los equipos pequeños se vería reducida. Esa maravillosa oportunidad de brillar como el Leicester City cuando dio su batacazo en la Premier, o como cuando el Napoli de Maradona puso en «jaque» a los grandes del Calcio, se perdería en un formato monótono al que solo los grandes tendrían acceso.
Al momento de su creación, no queda clara la disposición de los clubes en prestar a sus jugadores a futuro para las selecciones. Estamos ante la posibilidad de ver mundiales sin jugadores como Messi, Neymar o Mbappé.

Su fundador, y presidente, Florentino Pérez, habló de poco interés por la Champions, algo que la fanaticada respondió con protestas en la previa del encuentro entre el Chelsea y el Brighton, en donde el legendario portero Peter Cech tuvo que calmar a la afición de los blues para que dejaran entrar al equipo a disputar el partido.
El descontento a nivel mundial ha sido prácticamente un clamor general por parte de la fanaticada que siente que quieren adueñarse de la esencia, de ese sueño de barrio por decir presente en la Champions, o de uniformarse con su selección para disputar la Copa del Mundo.
Grandes jugadores y exjugadores hablan de una “Guerra entre ricos” que busca “matar al fútbol”. La FIFA y la UEFA pelearán hasta el final como órganos reguladores, con el apoyo de las federaciones, para evitar que se de este paso.

Estamos ante una rebelión de los dueños de equipo, un choque de poderes en donde las principales víctimas terminan siendo el fútbol y la fanaticada.
Florentino Pérez, presidente del Real Madrid, es también presidente del polémico proyecto, y considera que la pandemia ha sido un golpe muy duro para el fútbol a nivel mundial, que a su juicio solo la Superliga será capaz de levantar: «Cuando no tienes ingresos más que los de la televisión, te das cuenta de que la solución es hacer partidos con más atractivo que puedan ver los aficionados de todo el mundo, con todos los grandes clubes. Ahí llegamos a la conclusión de que si en vez de hacer una Champions hacemos una Superliga seríamos capaces de paliar lo que hemos perdido por el coronavirus», señaló.

Ante este escenario, ya los equipos ingleses se han bajado del carro de la Superliga, se dice que más por la presión del gobierno y los aficionados que por otra cosa. De igual forma, en España, Laporta aseguró que no irían a esta competición si los socios del club no la aprobaban.
En Inglaterra, Ed Woodward, vicepresidente del Manchester United, dimitirá de su cargo a final de año, según informó el club inglés, la noticia llega después de que dos clubes ingleses, el Manchester City y el Chelsea, anunciaran sus planes de desligarse de la Superliga europea, donde el Manchester United también estaba involucrado y de donde decidió bajarse.
En Italia se habla de una dimisión de Andrea Agnelli de la Juventus, algo que el propio club desestimó luego de unas horas. Por su parte, el Inter anunció a la agencia ANSA, la más importante de Italia, que «el proyecto ya no se considera de interés para el club», algo que imitaría el Milan y hasta se habla de un «pacto de sangre», la «Vecchia Signora» se quedaría sola en este torneo.

Por su parte, los alemanes se bajaron de este carro mucho antes de comenzar, Bayern Munich y Borussia Dortmund, los grandes de ese país siguen apostando a la Champions y a la Bundesliga. Cabe destacar que en este país, la liga se prepara para la selección, y han ajustado tantos detalles que la convierte en un ejemplo a seguir.
Todo apunta a que estamos ante un proyecto que busca cambiar muchos aspectos del fútbol, algo que la gente no aprueba. Las partes deben sentarse y conversar, pensar en el fútbol, el cual debe seguir siendo un negocio, pero no puede perder la esencia que tanto ama la gente, los calendarios deben adaptarse a los jugadores, pensando en ellos como humanos y no máquinas.

UEFA y FIFA deben reflexionar y seguir construyendo una brecha que incluya a todo el mundo a poder tener acceso a lo que más lo apasiona y al deporte que aman, a querer lucha por la Champions, y más allá, por la Libertadores, Eurocopa, entre otro, pues después de todo ¿Quién es Florentino Pérez para querer alterar la historia?






