Las y los bioanalistas son verdaderos alquimistas: convierten heces y orina en diagnósticos certeros. Este martes 7 de abril, cuando se celebra el Día Mundial de la Salud, la Federación de Colegios de Bioanalistas (Fecobiove) destacó el rol de estos profesionales y subrayó que apoyar la ciencia es, también, «fortalecer los servicios de bioanálisis, los cuales son la base para: diagnósticos precisos, vigilancia epidemiológica, identificación de factores de riesgo, definición de conductas terapéuticas e investigación clínica aplicada».
Cualquier paciente sabe que, una vez concluida la consulta, la médica o el médico pedirán realizarse exámenes de laboratorio. No son una opción; son la regla.
El bioanalista, como lo recoge la ley que rige la profesión en Venezuela, analiza las muestras provenientes de pacientes humanos para el diagnóstico y el tratamiento, explica Judith León, presidenta de la Federación. También puede trabajar con vegetales y animales. «Son los termómetros de la salud: cualquier enfermedad o cualquier riesgo de salud se detecta en los laboratorios de bioanálisis», destaca. Por ejemplo, intoxicaciones, enfermedades emergentes y enfermedades recurrentes.

El espacio de actuación «son los laboratorios, y para que el ejercicio de la profesión sea dado de acuerdo con los requerimientos que establece la ley, necesita un equipamiento bien establecido», pruebas diagnósticas y equipos. «Se ha demostrado científicamente que más de 70 % de las decisiones clínicas que se realizan son producidas en el laboratorio. Por eso la importancia de los profesionales de bioanálisis, y que funcionen para la terapéutica y para el control de los estados de salud y enfermedad de los ciudadanos», expone León.
Es perentorio, insiste, priorizar la dotación. «Se ha hecho levantamiento de información nacional sobre la red de bioanálisis en los laboratorios públicos. Actualmente casi 80 % de nuestros laboratorios no están operativos, y cuando decimos que no están operativos es porque cualquier ciudadano que acude al sistema público y quiera realizarse análisis que su médico tratante le haya indicado» no podrá hacerlo como debería. Es decir, «casi 80 % de los laboratorios no dan respuesta a los estados de salud y enfermedad».
Hay más de 300 hospitales «y más de 85 % de los laboratorios no dan respuesta a las condiciones de los pacientes»; y más de 6 mil ambulatorios «en los que el laboratorio no está funcionando porque no tienen las condiciones de dotación y equipamiento».
Si los servicios de bioanálisis no están en sus mejores condiciones, las y los bioanalistas venezolanos, tampoco. «Cuando hablamos de condiciones laborales nos referimos a la dotación de sus laboratorios, la infraestructura, los servicios básicos» para que se pueda cumplir con las buenas prácticas profesionales. Otra realidad «es que ha habido una migración y una deserción de los hospitales, y no hay motivación para que podamos solicitar que acudan a esos cargos vacantes» porque «los sueldos y salarios no son los adecuados y no permiten cubrir las necesidades básicas». Ha dejado de ser una profesión atractiva, entre otras razones, porque no es bien remunerada.
«Para enamorar a las personas a fin de que estudien la carrera necesitas condiciones», remarca, y no las hay en este momento. El gremio adelanta un esfuerzo al visibilizar la situación para que se corrijan los problemas y se dé una respuesta integral con voluntad política e inversión.
Intrusismo en el laboratorio
León advierte que, además, hay intrusismo. «Al gremio han llegado muchas denuncias» de personas que se hacen pasar por bioanalistas. «Hemos detectado una proliferación exponencial de laboratorios que dicen llamarse laboratorios, pero para uno llamarse laboratorio debe cumplirse con una serie de requisitos establecidos en la ley de ejercicio del bioanálisis». Lo que hay, en realidad, son centros en los que se toman muestras «y hay una persona no autorizada ni capacitada», porque es clave tener personal debidamente formado para hacerlo. La especialista habla, incluso, de resultados falsificados.
«En esta crisis en que los laboratorios de los centros asistenciales no están operativos, se han creado grupos de personas que van a los hospitales, te dan un papelito y ofrecen tomar la muestra, llevan hasta el punto de venta y después te envían los resultados por el correo electrónico. Pero, ¿quién garantiza que sea verdad? No se conoce a dónde se lleva la muestra, ni quién la lleva. Son muchos factores los que inciden», enfatiza.
En este Día Mundial de la Salud, refiere León, la Organización Mundial de la Salud «ha puesto como lema el apoyo a la ciencia , y el apoyo a la ciencia no es solo comprar reactivos y ponerlos allí», porque eso «debe ir combinado con los avances científicos, y en la medida en que tengamos las condiciones para ello, podremos dar mejores respuestas, orientar con rapidez para el diagnóstico» y que el paciente mejore. «Esto se tiene que ver desde el punto de vista integral: que participen todos los actores del sistema, porque todos son importantes» y todos suman «un granito de arena al proceso de salud y enfermedad».