El camarero estrella de los Astros de Houston, José Altuve, dio un paso más en su sólida candidatura al Salón de la Fama tras alcanzar la cifra redonda de 2.400 imparables en las Grandes Ligas. El histórico batazo llegó ante los Rockies de Colorado, cuando el venezolano transformó un aparente sencillo en un doblete gracias a su característica velocidad, consolidando su estatus como uno de los peloteros más dominantes de su generación.
A sus 35 años, «Astroboy» atraviesa un inicio de temporada excepcional. Antes de la jornada del martes, el intermedista exhibía un promedio de .378 con dos cuadrangulares, siete remolcadas y 12 boletos, liderando además el departamento de anotadas en Las Mayores con 12. De mantener este ritmo de producción y una salud constante que le permita promediar 140 juegos por campaña, Altuve proyecta alcanzar los 3.000 hits para el final de su contrato actual en 2029, año en el que cumplirá los 39 de edad.
La permanencia del criollo en la organización de Texas está asegurada gracias a la extensión de cinco años y 125 millones de dólares que firmó en febrero de 2024. Al respecto, el gerente general Dana Brown destacó en su momento que Altuve es el «corazón de la organización» y un jugador franquicia destinado a la inmortalidad deportiva, asegurando que el venezolano se retirará vistiendo únicamente el uniforme de Houston.
El currículum del criollo es, para muchos, suficiente para ingresar al templo de los inmortales: un MVP de la Liga Americana, nueve Juegos de Estrellas, dos anillos de Serie Mundial, un Guante de Oro, siete Bates de Plata y tres títulos de bateo. Aunque su trayectoria se vio salpicada por la polémica del robo de señas en 2017, su consistencia y liderazgo lo mantienen como el principal referente de los Astros y el favorito de la afición en su búsqueda de los 3.000 inatrapables.
