Rafael Araujo, «el señor del papagayo», puso sus palabras a volar. Es doblemente artista: artista en el sentido más literal, y «artista» en la protesta creativa. El pasado martes, Araujo recibió el Premio Valores Democráticos -en la categoría Hacedores de democracia- que entrega el Centro de Estudios Políticos y de Gobierno de la UCAB.
-¿Cómo se siente con el premio?
-Me siento muy agradecido, muy emocionado. Sobre todo, para que mi mamá tenga una sonrisa, darle esa satisfacción después de tantos años que me ha soportado. Tantas bendiciones. Seguiremos haciendo lo posible por conseguir la democracia, que es el tema de hoy. Y el premio de hoy se refiere a la democracia, que es lo que buscamos.
-¿Cuántos años tiene con el papagayo?
-Desde que Chávez traicionó su palabra. Chávez dijo muchas cosas que después traicionó. Fue una persona sin palabra. Y estuvo al mando de nosotros. Vivimos años difíciles. Venezuela perdió muchos años, perdimos años de crecimiento y de vida. Pero ya estamos llegando a la luz otra vez. Vamos a rectificar. Tenemos que haber aprendido mucho.
-¿Por qué pensó que el papagayo era una buena forma de protestar?
-Porque cuando estudié, los profesores me decían que el arte se puede expresar a través de cualquier elemento. Hay un artista que hizo una obra en el Ávila con piedras. Entonces piedras, aire, papagayo. Con las mismas palabras. El arte no puede estar ajeno a la situación del país. El arte puede ser un acto en sí mismo, pero en este momento se necesita la libertad para que el arte pueda florecer.

-¿Cómo piensa los mensajes?
-La noticia es cultura, y digo «esta no es la noticia», aunque sea la que está sonando. Yo escojo y dijo «esta es la noticia para mí», y la coloco allí y la gente la interpreta. Ahí va. La gente agradece. Está mal que lo diga, pero la gente me agradece: «Gracias por expresar lo que yo pienso».
-¿El gobierno se ha molestado con usted?
-Una vez Diosdado Cabello me nombró en su programa. Me dijeron que me apartara. Estuve como cuatro días apartado, pero me fastidié. Una vez un funcionario me dijo que sí me estaban buscando, pero que seguro me engavetaron. En nuestro país uno puede ser sujeto de una detención o una arbitrariedad.
-¿Es el mismo papagayo siempre?
-Es el mismo. Yo lo reciclo. Son las mismas letras. Las voy pintando de blanco de nuevo cuando se ponen feítas, y si no, las voy cambiando, porque es papel, simple papel. Y la base del papagayo está con sus palitos.
-¿El papagayo siempre va a estar? ¿O un día va a decir «el papagayo voló»?
-Él vuela más por las redes que por el aire. Mientras dios me dé vida, trataré de seguir con la gente. Es bueno que la gente sepa lo que está pasando, y la noticia es un elemento de cultura. Un país ajeno a lo que pasa a su alrededor no hace ciudadanos. Ser ciudadano es estar pendiente de lo que acontece en tu país.