«Dicen que la distancia es el olvido», asegura un bolero de otros años. Pero ni la distancia pudo con el gusto de construir música que unió a Ítalo Pizzolante, Álvaro Casas y Armando Añez en ese lugar de invención llamado Americania. Y el pegamento poderoso de la afinidad hizo que la banda vuelva a unirse. No solo crearon juntos de nuevo; es que, también, sacaron un disco, harán una gira por varios países y abren sus puertas a experimentar con otros sonidos. «Estamos de vuelta como banda», confirman.
Al hilo del WhatsApp se escuchan las voces de los tres: tres mundos conectados en el mismo deseo. Un deseo que aterriza en su tercer álbum, «Saludos de Americania», el nombre de la gira que los llevará a Madrid (28 de abril), Caracas (30 de abril, Concha Acústica de Bello Monte), Buenos Aires (3 de mayo) y Santiago de Chile (6 de mayo).
«Aparte de la banda somos amigos desde el colegio. Estudiamos en el Colegio San Ignacio los tres juntos desde kínder, compartimos el grupo de amigos, somos amigos», relata Álvaro. La agrupación separó sus caminos en 2014. «Fue una pausa larga en la que cada quien vivió sus procesos. Yo siempre me he mantenido en Caracas, pero Ítalo ha vivido en tres países y Armando ha estado en Madrid y Barcelona. Hemos crecido como personas y hemos tenido chance de madurar profesionalmente. Pero nos dimos cuenta de que la chispa estaba intacta, de que la relación musical está allí y podemos seguir creando música y haciendo sentir a las personas algo bonito».
«En este momento nos llamó la aventura de volver a hacer música juntos. Para nosotros era fácil porque nos mantuvimos cerca a pesar de que la banda no estaba activa, pero se alinearon los planetas para que en este momento sintiéramos esas ganas y ese reto de volver a hacer música», aporta Armando.
E Ítalo completa: «Musicalmente cada quien ha ido profundizando en su propia exploración musical: Armando y Álvaro, en sus proyectos solistas. Yo no tenía un proyecto solista, pero estuve en mi propio descubrimiento y fui ampliando mi repertorio hacia música de los años 1960 y 1970, escuchando rock de esa época». Lejos de alejarse, asegura, «nos dimos cuenta de que tenemos muchos puntos de encuentro en lo sonoro».
Hay influencias musicales «que entran y salen», indica Álvaro. En el nuevo disco «estuvimos abiertos a explorar nuevas músicas», posiblemente porque ya no tienen 20 años. «Se mantiene la llama de que, cuando escuchas una canción que te mueva el piso y te emocione, sabes que es por allí».
-¿Qué les mueve el piso ahora?
-A mí me mueve el piso viajar con la música. Lo veo como un regalo; es algo que me apasiona, como ir a Argentina a tocar. Siempre que regreso a casa de los viajes me tomo una pausa de agradecerlo y no darlo por sentado. Trato de disfrutarlo mucho, aunque son muchos retos, como horas de viaje, sueños. Me mueve el piso compartir mi música en otras latitudes- explica Álvaro.
-Esto que estamos viviendo, que venimos de ensayar y juntarnos los tres. Estos momentos de reunión nos recuerdan que esto es lo que nos gusta. Llevamos meses de trabajo de banda más trabajo de oficina, con un montón de cosas que son parte del trabajo; y llegar a reunirse, a ensayar, a escuchar las canciones en vivo, y como conectamos con las canciones y entre nosotros, este compartir es lo que me está moviendo el piso- apunta Armando.
La presentación en Caracas es un reto superlativo. «Es el concierto más grande que vayamos a dar en nuestras vidas. Cuando comenzó la banda no hubiésemos imaginado que estaríamos tocando en la Concha Acústica. Va a ser increíble regresar a casa y dar el concierto. Eso nos tiene ilusionados», señala.

-¿La gente mantiene el vínculo con la banda?
-Nos hemos dado cuenta de que, aunque estábamos inactivos, sin sacar música por tanto tiempo, la gente descubría la banda. Mucha gente que nos acompañó en el último concierto, que hicimos en Cusica hace un par de años, nunca había visto la banda. En esta oportunidad la gente verá la banda por primera vez, o se va a reencontrar. La gente nos escribe y hace comentarios muy bonitos sobre la música, y eso nos llena un montón- destaca Armando.
-Desde que grabamos este disco siempre hubo consenso en ir a defenderlo. Queremos compartir este disco con nuestra gente, que nuestra gente nos conozca, que mucha gente se enamore a partir de este disco, que les mueva el piso. Estamos con muchas ganas de seguir compartiendo este disco con la gente. En Madrid estamos ensayando y estamos disfrutando- relata Ítalo.
Hallarse en sitios distintos no ha sido un obstáculo. «Al estar a distancia tuvimos que prepararnos por nuestra cuenta, para llegar con todo aprendido y avanzar. Hay que ser eficientes porque estamos a distancia. Eso hemos logrado usarlo a nuestro favor y hacer encuentros de composición. Los tres viajamos a Caruao por más de una semana, con libretas en blanco y listos para componer», describe Álvaro. También, como lo destaca Armando, se encontraron en Florida. También, en Nueva York y en Barcelona.
Americania no descarta nuevos shows en ciudades como Miami y Ciudad de México, y espera poder llevar su arte al interior de Venezuela. «Sería muy lindo hacer una gira por el país», apunta Álvaro.
¿Cuánto durará este nuevo abrazo? «Lo importante es disfrutar el camino. Mientras nos sintamos así, esto puede durar para toda la vida. Tenemos este disco y lo queremos defender. La promoción puede durar un año o más. Queremos tratar de tocar fuera del país, hacer crecer el público, nosotros a nuestro ritmo, y ver si tenemos ideas frescas o si vendrá una pausa», agrega.
«Estamos aquí y ahora», sentencia Armando. Para Ítalo, en la producción musical que compartirán en la Concha Acústica hay «canciones que son bisagra y abren nuevos horizontes para hacer música futura». El 30 de abril será un nuevo bautizo para el presente. Y una promesa para el futuro.