Home Economía Trabajadores Bajos salarios impiden «reducir la desigualdad y reactivar el crecimiento económico”, sostiene...

Bajos salarios impiden «reducir la desigualdad y reactivar el crecimiento económico”, sostiene Rodrigo Cabezas

El economista señala que la recuperación del salario real puede ser una herramienta “para dinamizar la demanda agregada, estimular la producción y reducir las brechas distributivas existentes” / José Gregorio Yépez

A horas de la llegada del Primero de Mayo, Día Internacional del Trabajo, la discusión del salario mínimo toma mayor relevancia. Los sectores sindiciales llaman a movilización, mientras el Ejecutivo nacional anunció un “aumento responsable”.

El economista y exministro de Finanzas de Hugo Chávez sostiene que el problema venezolano vinculado al salario genera que existan trabas estructurales para el crecimiento económico y una mejora de la calidad de la población.

“La evidencia teórica, empírica e histórica sugiere que el principal problema de la economía venezolana no es un exceso de demanda derivado de salarios elevados e inflacionarios, sino una contracción extrema del ingreso laboral y del consumo”, sostiene Cabezas en un análisis titulado: “Salario, desigualdad y demanda agregada”.

Señala en su escrito que “la recuperación del salario no constituye únicamente una exigencia social para que los trabajadores vivan con dignidad, tal y como lo establece la Constitución de la República en su artículo 91, sino una condición necesaria para reconstruir el mercado interno, reducir la desigualdad y reactivar el crecimiento económico”.

Indica que el debate de los últimos años alrededor de la política salarial en Venezuela “ha estado dominado por una visión que asocia incrementos del salario nominal con presiones inflacionarias y desequilibrios fiscales”.

“Este enfoque, de inspiración monetarista, sostiene que aumentos salariales en contextos de restricción productiva pueden traducirse en incrementos de precios. Sin embargo, la aplicación de este argumento al caso venezolano resulta analíticamente insuficiente, empíricamente cuestionable y, en la mayoría de los analistas, interesada”, agrega Cabezas.

Indica que desde el análisis macroeconómico “la relación entre salarios e inflación depende críticamente de las condiciones estructurales de la economía”.

Cita los trabajos de Olivier Blanchard y David R. Johnson de 2013, en que se señala que “los efectos inflacionarios de los aumentos salariales están condicionados por el grado de holgura en el mercado laboral y la capacidad productiva instalada”.

Agrega Cabezas que “en economías con elevada subutilización de recursos, la expansión del ingreso laboral tiende a traducirse en aumentos de la demanda agregada antes que en presiones inflacionarias sostenidas”.

Sin salario y con inflación

Para desmontar el argumento de que el aumento del salario es directamente inflacionario señala que en Venezuela el represameinto de las mejoras salariales no se ha traducido en menos presiones sobre el sistema de precios.

Destaca que durante más de cuatro años, “el salario mínimo, por acuerdo del gobierno y empresarios, ha permanecido prácticamente congelado en términos nominales, reduciéndose a niveles insignificantes en términos reales”.

“A pesar de ello, la inflación ha persistido, más de 600% anualizada a marzo 2025-2026, lo que sugiere que sus determinantes son de naturaleza estructural —entre ellos la depreciación del tipo de cambio, la restricción externa, el financiamiento del déficit por el BCV y la contracción de la oferta— más que el resultado de presiones salariales”, indica el economista en su papel de trabajo.

Agrega que “la contracción del ingreso real ha generado un escenario de subconsumo estructural: más del 70% de los hogares se encuentra en situación de pobreza monetaria”, según lo revela la Encuesta de Condiciones de Vida (Encovi) que ha realizado la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB).

Señala que este escenario “limita severamente la capacidad de expansión del mercado interno”.

Más salario, más consumo

Cabezas afirma que al mirar la realidad venezolana “el argumento de que un aumento salarial generaría presiones inflacionarias, tal como interesadamente lo afirman dirigentes empresariales y consultores económicos, pierde consistencia analítica”.

“Con niveles salariales extremadamente bajos, el costo laboral representa una fracción marginal de los costos totales en numerosos sectores económicos”, afirma el economista.

En este momento pasa a contragumentar indicando que “la recuperación del salario real podría contribuir a dinamizar la demanda agregada, estimular la producción y reducir las brechas distributivas existentes”.

Sin embargo alerta que “es importante subrayar que la política salarial debe integrarse en una estrategia macroeconómica más amplia, que incluya estabilidad cambiaria, gasto fiscal responsable y políticas orientadas a la recuperación de la capacidad productiva.

“La cuestión no es, por tanto, si debe aumentarse el salario, sino bajo qué condiciones institucionales y macroeconómicas dicho ajuste puede contribuir a un proceso de recuperación sostenible”, explica el exministro de Chávez.

Quien ha señalado desde el pensamiento de izquierda que las relaciones entre trabajadores, empresarios deben ser respeto muestra su apoyo a las acciones de los sindicalistas y activistas sociales que exigen reivindicaciones sociales y salario.

“Las movilizaciones sociales que lo reclaman están plenamente justificadas y tienen mi solidaridad como economista y profesor universitario”, sentencia Rodrigo Cabezas.

Indicó que en el mundo comprendió que “para alcanzar el desarrollo económico, tan importante era la expansión de la capacidad de producir, como la capacidad de consumir”.

Finalmente indica que es necesario aprender de ejemplos del mundo desarrollado y “superar dogmas y a no pedirles ‘paciencia y tiempo’ a los trabajadores de mi país”.

Salir de la versión móvil