El sistema eléctrico venezolano continúa mostrando signos de fragilidad durante el primer cuatrimestre de 2026, impactando con especial rigor a las regiones del interior del país. En el estado Portuguesa, específicamente en el eje urbano Acarigua–Araure, el sector comercial ha manifestado su preocupación ante el incremento de cortes no programados que interrumpen la dinámica económica local.
Wilfredo Soares, presidente de la Cámara de Comercio e Industria de Acarigua-Araure (CCIAA), ha denunciado que la administración de carga suele ejecutarse de forma imprevista durante los periodos de mayor afluencia de clientes. Esta falta de planificación impide que los establecimientos capitalicen los días de mayor demanda, como los fines de semana.
«Imagina que un sábado le cortan la electricidad a un centro comercial, en plena hora pico de actividad. El comerciante estuvo esperando desde el lunes hasta el viernes para que el fin de semana comiencen las buenas ventas. Los cortes eléctricos impiden capitalizar esta oportunidad», señaló Soares en una entrevista reciente para el programa Venezuela Productiva.
Riesgos técnicos y daños a la propiedad
Más allá del cese de operaciones comerciales, el gremio advierte sobre los daños estructurales a los activos de las empresas. Según los reportes técnicos recabados por la CCIAA, los cortes vienen acompañados de fluctuaciones severas o picos de voltaje que superan los rangos de tolerancia de los equipos industriales y comerciales.
- Picos de tensión: Se han registrado niveles que oscilan entre los 250 V y 280 V.
- Vida útil: Equipos diseñados para durar una década quedan inoperativos de forma prematura.
- Vulnerabilidad: Los sistemas de refrigeración (neveras) y climatización (aires acondicionados) son los componentes más afectados.
Informes de organismos independientes y observatorios de servicios públicos en Venezuela han coincidido en que el Sistema Eléctrico Nacional (SEN) enfrenta un déficit persistente de generación y mantenimiento.
Aunque las autoridades gubernamentales han atribuido históricamente las fallas a factores externos y ataques al sistema, especialistas del sector eléctrico citados por medios como Efecto Cocuyo y El Pitazo sostienen que la falta de inversión en la red de transmisión y la desactualización de las subestaciones en las regiones llaneras agravan la situación en ciudades como Acarigua.
Para los comerciantes de Portuguesa, la incertidumbre eléctrica se traduce en un incremento de los costos operativos, ya que muchos se ven obligados a invertir en plantas de generación propia o protectores de alta capacidad, recursos que no todos los pequeños y medianos empresarios pueden costear en la coyuntura actual.
