El polvo del Sáhara puede afectar el sistema repiratorio, especialmente en niños y en personas con enfermedades preexistentes, alertó el neumonólogo Andrés Orsoni.

Pueden presentar crisis de disnea, crisis asmáticas, explicó Orsoni en entrevista para Unión Radio.

El médico calcula que estos trastornos pueden mantenerse por 48 o 72 horas.

También puede causar problemas de la piel y de los ojos.

Mientras el polvo esté presente puede haber síntomas, y contaminar a todo el que lo respire, advirtió.

Si la persona es asintomática tendrá tos, alergia. De tener el problema de base se desarrolla un cuadro respiratorio.


No es un fenómeno nuevo, se ha estudiando incluso el contenido del polvo, que tiene hierro, sal y sílice, además de virus, hongos y bacterias.

Queda suspendido como la calima, precisó el médico.

Es diferente de la COVID-19, que viene con tos pero también aparece con fiebre alta.