La bebida sólo tiene un punto donde las personas pueden ir y consumirla, el refugio, donde se encuentran los animalitos para la adopción

Maggie Florez y Máximo Chávez, habitantes de la ciudad de México, rescataron de las calles a un perrito que estaba en una condición muy lamentable, lo curaron y cuidaron mientras se recuperaba de las enfermedades que tenía y de la tristeza que reflejaba. Luego, decidieron adoptarlo y le colocaron de nombre Apolo, el cual se convirtió en su inspiración para otros dos proyectos que desarrollaron.

Vivir con este perrito les ayudó a ver la realidad que vivían 10 millones de animalitos de las calles de México, por lo que desarrollaron un proyecto para crear un refugio y darles la oportunidad de tener un hogar.

Luego de tener el refugio, estos proteccionistas buscaron la manera de generar los recursos necesarios para poder sostener el albergue, y así poder rescatar a más gatitos y perritos de la calle, por lo que crearon la cerveza Apolo, una cerveza independiente con causa, como ellos mismo la nombraron.

Apolo tiene una graduación alcohólica de 5.5 grados y sabores y aromas a cáscara de naranja, lima y pino. Además de las cervezas, los proteccionistas innovaron productos como vasos y maletas con temáticas relacionadas a la adopción, al respeto por los animales y al gusto por los animalitos de compañía.

Florez y Chávez, aseguraron que no sólo su cerveza es todo un éxito en Mexico, sino también las adopciones, todo debido al apoyo que han tenido de las personas de su ciudad, y es que cada día se suman más restaurantes a vender la cerveza, y cada vez son más los voluntarios y donantes que les ayudan con el trabajo del refugio y por último, cada vez son más los adoptantes dispuestos a llevarse a casa a alguno de los peluditos de Apolo.