Negocios como el de Coromoto Rangel quedaron completamente paralizados, mientras que al de las velas no le faltó clientela

La señora Coromoto Rangel vive en el barrio La Cruz de Chacao. El sustento de ella y su familia es la venta de hielo. Durante los días del mega apagón, que dejó sin servicio eléctrico a más de 13 estados de Venezuela, su negocio quedó totalmente paralizado. Sin agua para hacer más mercancía y sin luz para mantenerlo refrigerado, no era mucho lo que podía hacer.

La señora Coromoto tuvo que salir de la mercancía apresuradamente. Explica que es una venta que “gracias a Dios no para” y lo que no pudo vender le sirvió para almacenar un poco más de agua para el uso de ella y su familia.

Foto: Jonathan Lanza

Cada bolsa de hielo la vende en 200 bolívares soberanos. A ella misma le sorprende tener que vender a ese precio, que, además, no incluye la bolsa. En la casa de Coromoto se alumbraron con la luz de los celulares, mientras les duró la batería. No tenía velas ni linternas, y si la oscuridad se prolongaba por más días, pensó en hacer mecheros.

El mega apagón que comenzó el pasado jueves 7 de marzo, y que se prolongó por varios días, fue provocado, según la versión oficial, por un “ataque cibernético y electromagnético” ocasionado por Estados Unidos, mientras que expertos en el tema energético venezolano culpan a la mala gestión del Ejecutivo, específicamente por el poco mantenimiento y la baja inversión en las infraestructuras eléctricas del país.

Foto: Jonathan Lanza

“Se nos cayó el agua, se nos cayó la luz y se nos cayó el gas”. Estos tres servicios le están dando dolores de cabeza a José Patiño. Él es conocido como “el presidente del barrio” La Cruz de Chacao. Su figura de autoridad provoca que los vecinos lo interpelen cada vez que falla alguno de estos suministros.

En La Cruz para conseguir agua durante el apagón tuvieron que hacer “cambalaches”, es decir, intercambiar alimentos con trabajadores de construcciones cercanas que tenían tanques y que afortunadamente estaban llenos. La falta de luz perjudicó toda la rutina de los habitantes de la comunidad. Patiño cuenta que uno de los vecinos, el señor Ricardo, perdió sus insulinas por no tener cómo refrigerarlas. Ese fue el único caso de mayor preocupación que se presentó en el barrio durante la contingencia.

Foto: Jonathan Lanza

Durante esos días las bodegas en La Cruz vendían las velas en 1.000 bolívares. Los comerciantes de la zona tuvieron que salir de la mercancía que podía perderse fiando a los vecinos. Sin efectivo y sin puntos de venta, la única forma era comprometerse a pagar tan pronto les llegara la luz.

En los edificios también se carga agua

La señora Alicia Alonso salió en la televisión cargando agua. Lo cuenta como una anécdota que le dejó el apagón nacional ocasionado por una falla en el embalse de Guri, la mayor hidroeléctrica del país y la encargada de suministrar el servicio eléctrico a más del 70% del territorio nacional.

A sus 75 años, A Alonso le tocó subir tobos con agua hasta su apartamento ubicado en las residencias Mis Encantos de Chacao. El liquido lo consiguió de una cisterna que habilitó el alcalde Gustavo Duque durante esos días. La señora de origen español relata que sus familiares en Europa le preguntan constantemente cómo hace para soportar el día a día en Venezuela. Durante sus más de 60 años en el país, Alicia asegura que es primera vez que le toca afrontar una situación que le generó tanta preocupación y ansiedad.

Humberto Andrade no vive en Chacao pero frecuenta la zona, mayormente el mercado municipal. Llega desde Los Dos Caminos. Cuenta que allá también padecieron con el apagón, aunque en su caso, agradece que en su juventud realizó cursos de supervivencia que lo ayudan a que eventos como el mega apagón no lo tomen desprevenido.

En su vivienda tiene permanentemente una pequeña planta eléctrica que enciende con gasolina, por lo que también almacena algo de combustible, principalmente para sus vehículos. Además tiene una lámpara de gas, velas, mecheros y bidones con agua potable. Estas reservas recientemente lo ayudaron a pasarla “lo menos mal posible”.

Para Andrade, que es abogado, este colapso eléctrico “no es sorpresivo”. Él rechaza de manera rotunda la gestión oficialista y la culpa de lo ocurrido, por lo que desde hace tiempo intuyó que las cosas se podrían mal. Manifiesta que”se seguirán poniendo mal”. Ante esto, “modestia aparte”, viene preparándose, no solo con utensilios básicos para situaciones de riesgo, sino también de forma psicológica.

Pero a pesar de estar lo más preparado posible, Andrade no fue ajeno a sentir preocupación durante el prolongado corte en el suministro eléctrico.

Andrade se encarga de mantener refrigeradas las insulinas de un familiar. Ante cualquier eventualidad, tiene previsto que un amigo con planta automática en su casa, le haga el favor de preservar las insulinas. Pero al momento del apagón, le costó mucho comunicarse con su allegado por a las fallas que presentaron las líneas telefónicas de las tres operadoras que funcionan en el país (Movilnet, Digitel y Movistar). No fue sino hasta horas después que logró comunicarse y llevar los medicamentos para su debida refrigeración.

Según la ONG Médicos por la Salud, hasta las 9 pm del 10 de marzo hubo 21 muertos como consecuencia del mega apagón en Venezuela, mientras que la cifra que publicó el oficialismo es de apenas dos personas, según Diosdado Cabello.

El negocio de las velas

En el mercado municipal de Chacao, la señora María Ramírez vende velas y velones. El precio mínimo actual en su negocio por una vela es de 1.500 bolívares y el máximo es de 12 mil bolívares. Los velones van desde 20 mil.

Foto. Jonathan Lanza

Durante los días del mega apagón pudo trabajar el sábado 9 de marzo hasta mediodía cuando volvió a irse la luz y el domingo trabajaron a pesar de que continuaron sin el servicio. Para ella la emergencia eléctrica sí “aumentó algo” las ventas de en negocio.

Aunque María no pregunta para qué se llevan las velas, detalla que últimamente ha tenido clientes que invierten hasta 300 mil bolívares soberanos solo en velas.