Reiteró que Rusia está dispuesta a sumarse a esfuerzos regionales e internacionales para poner en marcha un diálogo en Venezuela

El canciller ruso, Serguéi Lavrov, calificó como “destructiva y confrontacionista” la actitud del presidente de la Asamblea Nacional, Juan Guaidó, frente a la actitud de diálogo que ha mantenido el presidente venezolano Nicolás Maduro.

El canciller ruso destacó que “el Gobierno legítimo de Venezuela está dispuesto a dialogar” con el Grupo de Contacto Internacional a pesar de que la UE, lo impulsó, planteó a Caracas un ultimátum exigiendo convocar elecciones presidenciales anticipadas.

Es un buen ejemplo de lo constructiva que es la forma de actuar del presidente Nicolás Maduro y su Gobierno, y lo destructiva y confrontacionista que es la posición de la persona designada desde el océano como jefe del Estado en violación de todas las normas y principios de la Carta de la ONU“, apostilló.

El canciller ruso condenó también “una campaña cínica que busca derrocar al Gobierno legítimo de Venezuela, incluso a través de las amenazas de una intervención militar directa”.

De este modo el único objetivo de EEUU en Venezuela es deslegitimar a su presidente, Nicolás Maduro, declaró Lavrov en la rueda de prensa que sostuvo este viernes con la vicepresidenta Ejecutiva de Venezuela, Delcy Rodríguez, en Moscú.

Lavrov también subrayó la importancia de resolver la crisis en este país latinoamericano sin presión desde el exterior ni ultimátums.

Indicó que “los pasos para mejorar la situación se deben aprobar independientemente por los propios venezolanos, sin indicaciones desde el exterior, sin presiones extranjeras y, por supuesto, sin ultimátums”.

En este contexto, Lavrov destacó que Moscú aboga por una resolución pacífica de los problemas internos venezolanos.

Reiteró que Rusia está dispuesta a sumarse a esfuerzos regionales e internacionales para poner en marcha un diálogo en Venezuela.

El canciller ruso llamó también a todos los Estados a cumplir con los principios fundamentales fijados en la Carta de la ONU, en particular, la no injerencia en los asuntos internos de otros países.