“Maduro decía que prestaría 500 venezolanos para la prueba de la vacuna rusa, un anuncio que responde más a lo político que a la ciencia”, afirmó, porque “hacer una prueba con 500 no tiene sentido. Para un estudio serio se requeriría reclutar miles de voluntarios”

“En Venezuela no están dadas las condiciones para probar ninguna vacuna, ni científica, ni ética, ni políticamente”, sostuvo el virólogo venezolano José Esparza Bracho, en entrevista concedida al servicio informativo del Colegio Nacional de Periodistas, seccional Zulia.

Hace dos semanas la Academia Nacional de Medicina de Venezuela, de la cual forma parte, emitió una declaración sobre los requerimientos regulatorios científicos y éticos para que una vacuna pueda ser probada en Venezuela, pero Esparza destacó que a la fecha esa declaración no ha sido respondida.

“Maduro decía que prestaría 500 venezolanos para la prueba de la vacuna rusa, un anuncio que responde más a lo político que a la ciencia, porque la infraestructura para hacer una prueba con 500 no tiene sentido. Para un estudio serio se requeriría reclutar miles de voluntarios. En el caso de Venezuela si se considera continuar con la prueba de la vacuna habría que justificarlo desde el punto de vista científico y ético, pero esa discusión no la ha habido. El Ejecutivo tomó la decisión más movido por la política que por salud pública. Desde que hubo el pronunciamiento de la Academia Nacional de Medicina, no hemos sido contactados”.

El doctor Esparza Bracho es médico egresado de la Universidad del Zulia, PhD en Virología y Biología Celular del Baylor College of Medicine, además de profesor adjunto en el Instituto de Virología Humana de la Escuela de Medicina de la Universidad de Maryland en Baltimore, EEUU.

Esparza piensa que en el camino hacia la vacuna puede determinarse que proteja contra la infección, mas no contra la enfermedad.

“Tengo la sospecha, y algunos virólogos también la tienen, es que la vacuna del COVID-19 podría fallar en proteger en contra de la infección, pero podría ser efectiva en proteger en contra de la enfermedad. Puede darse el caso que los vacunados no lleguen a progresar en la enfermedad. Sin embargo, para ser más realistas, debemos esperar para fin de año o inicios del año próximo, para tener suficiente casos analizados”.

Sobre el proceso para llegar a una vacuna, expresó: “Es positivo que haya muchos candidatos de vacunas en paralelo. Se ha dado una inversión muy grande para el desarrollo de varios candidatos a vacunas y la comunidad científica ha aprovechado los avances en biotecnología e ingeniería genética”. Pero se ha fallado en la coordinación internacional. “Esto se ha convertido en una piñata a ver quién llega primero y quién da más palo a la piñata para ver quién recoge más juguetes”, criticó.

“La geopolítica ha formado parte de esta carrera, los rusos aprobaron y registraron la vacuna Sputnik V antes de tener los resultados, esto es más político que científico. Igual los chinos, que registraron la vacuna antes de la fase III, esto es inusual”.

Destacó que ante el irregular e irreal manejo de las cifras de infectados y muertos por el virus, la mejor manera para determinar la letalidad es a través del cálculo de exceso de mortalidad. En base a ello, se estima que sólo en Estados Unidos para finales de este año se produzcan cerca de 400 mil muertes.