Especialistas consideran que no ha llegado el momento de relajar el confinamiento. La economía también sufre la cuarentena

Poco a poco el mundo parece prepararse para salir del confinamiento al que se sometió por la COVID-19.

Por ejemplo, el Gobierno italiano anunció que permitirá las visitas a familiares y abrirá parques y jardines públicos desde el 4 de mayo.

¿Llegó ese momento para Venezuela? Con 325 casos y 10 fallecidos confirmados oficialmente sin duda que la tentación de hacerlo es grande.

La Sociedad Venezolana de Infectología considera que no se deben tomar decisiones apresuradas. Todavía no está claro el comportamiento de la enfermedad en nuestro país, indica Manuel Figuera, vicepresidente del organismo científico.

Este no es el momento para levantar las medidas, opina Figuera, y cita lo sucedido en países que tenían buenos resultados, relajaron la cuarentena y ahora están en crisis.

La enfermedad no está controlada en ninguna parte y es iluso pensar que esto va a durar poco, refiere Figuera. Recuerda también que la incubación es de uno a 12 días, y que quien se enferme hoy presentará síntomas en tres semanas y se agravará (si eso llegara a suceder) en un mes.

Venezuela está entrando en la covid-19 semanas después que otras naciones, ratifica. Apenas estamos empezando, asevera el infectologo.

Debemos prepararnos para una expansión de la enfermedad, acota José Félix Oletta, exministro de Sanidad. Para Oletta, Venezuela no debe levantar la cuarentena en este momento. Incluso, propone que la vigilancia epidemiológica haga énfasis en las personas con fiebre y las que tengan síntomas respiratorios.

Pero, por otra parte, la economía también es una razón para salir del confinamiento en una nación que suma seis años de recesión y más de dos años en hiperinflación.

La COVID-19 llega sobre un cuerpo económico frágil y vulnerado, expone la economista Tamara Herrera, directora de Síntesis Financiera.

“Los efectos de la COVID-19 sobre el ámbito petrolero internacional y la actividad comercial mundial expondrán nuestra economía a mayores restricciones”, alerta un informe de Ecoanalítica.

La consultora evalúa que la economía venezolana “alcanzaría una contracción de 24,8% al cierre de año, con una inflación anual de 11.896% y una divisa que, por varios meses, perderá nuevamente parte de su poder adquisitivo”.

Fedecámaras, por su parte, subraya que, con esta situación, “la crisis humanitaria compleja que vive Venezuela se agrava. La brutal caída de los precios del petróleo, sumada a la amenaza que constituye la pandemia de COVID-19, la cual, a nivel global, se acerca a los 3 millones de casos, superando ya las 200.000 muertes, auguran un panorama desolador”.

Las acechanzas “son serias. Las medidas de cuarentena y distanciamiento social, de
por sí, minimizan la vida económica nacional, afectando a todos, particularmente a los sectores sociales más vulnerables, los cuales resienten la imposibilidad de salir a conseguir el sustento diario, sufriendo los estragos de la situación”, remarca Fedecámaras.