¿Hay que posponer la vida por el coronavirus o aprender a “dormir con el enemigo”?

Texto: Vanessa Davies. Fotos: Rafael Briceño-Contrapunto

“La consigna inicial fue ‘quédate en casa’, pero ¿hasta cuándo podemos todos quedarnos en casa? Es irreal. Hay que salir a trabajar, salir a hacer cosas, seguir construyendo. Probablemente cuando bajen los casos habrá que ir parcialmente a las clases”, subrayó el médico cardiólogo Enrique Fermín

Miedo es poco: Terror. Susana ya va a la oficina, pero no se atreve a utilizar el metro de Caracas y cuando se sube a una camionetica se pone las gríngolas. Parece que el coronavirus entra por la mirada. Otros compañeros de trabajo no se atreven a salir: temen por su vida, por las de sus padres de más de 60 años de edad. Algunas empresas se ajustaron al teletrabajo, otras no pueden hacerlo por la naturaleza de sus actividades y sencillamente despidieron a una parte de sus trabajadores. Instituciones de la propia administración pública hicieron un proceso de selección natural, al mejor estilo de Charles Darwin: eligieron a los que van y dejaron fuera a los de más edad, a las madres y a los que tienen enfermedades crónicas.

Posponer la vida por el coronavirus durante dos años, tres años o más… O aprender a convivir con la amenaza y seguir “durmiendo con el enemigo”. Ante esta pregunta, la respuesta del médico cardiólogo Enrique Fermín es contundente: La vida continúa.

Rafael Briceño Sierralta

“Es un hecho de fuerza mayor. Tener que vivir con el coronavirus no es un capricho de nadie. A nadie le gustaría vivir con eso. Pero es una realidad que se ha hecho un evento mundial que no va a pasar tan pronto como todos quisiéramos”, subraya en entrevista con contrapunto.com vía zoom.

Recuerda que el antecedente más cercano que tiene la humanidad es el de la llamada Gripe Española, y con base en lo sucedido dice que la gente debe acostumbrarse a por lo menos dos años con la COVID-19.

“Tenemos que aprender a vivir en ese contexto y tomar las medidas que nos permitan sobrellevar esta situación y salir de ella de la mejor manera posible”, insiste.

La Organización Panamericana de la Salud (OPS) ratifica que el regreso al trabajo presencial debe hacerse con medidas de seguridad como lavado de manos, distanciamiento físico y limpieza de superficies. No dice que hay que seguir en casa por tiempo indefinido.

Fermín explica que “probablemente en tiempo récord tengamos una vacuna o unas vacunas”, pero subraya que ya tenemos siete meses en pandemia. “Tenemos que acostumbrarnos, en nuestra mente, a que son por lo menos dos años en esta situación”.

“La consigna inicial fue ‘quédate en casa’, pero ¿hasta cuándo podemos todos quedarnos en casa? Es irreal. Hay que salir a trabajar, salir a hacer cosas, seguir construyendo. Probablemente cuando bajen los casos habrá que ir parcialmente a las clases”.

Los gremios de docentes venezolanos han alertado sobre la imposibilidad de garantizar clases a distancia, y propusieron el reinicio de clases presenciales para enero de 2021. “El 20% de la población estudiantil sufre desnutrición, además en la mayoría de las regiones los apagones de hasta 19 horas son el pan de cada día. Así no se puede dictar esta modalidad de enseñanza usada por el mundo entero durante la cuarentena del Covid-19”, expresó Gricelda Sánchez, secretaria de contratación colectiva y reclamos del Sindicato Venezolano de Maestros del Distrito Capital. A pesar de la condiciones adversas por el sueldo irrisorio y la carencia de materiales de protección, ya ponen una fecha para el retorno a las aulas.

Espacios como los gimnasios se adecuaron para el regreso. Yordi Arteaga, asesor de Gold’s Gym en Venezuela aseguró -en una nota de prensa- que los centros de acondicionamiento físico deben implementar medidas como señalización de las áreas permitidas, separación de las máquinas o instalación de cubículos individuales con una máquina cada uno, limitar el tiempo de los entrenamientos, mantener las clases grupales con menos gente, prohibir el uso de saunas y controlar el acceso a los baños.

Hay un esquema 7+7 ordenado por el ejecutivo que no permite el trabajo continuo del sector productivo. “Se espera que la pandemia cruce el umbral de 2020 y llegue a 2021. Un 85% de las empresas se está declarando en franco riesgo ante esta situación”, indicó esta semana el presidente de Consecomercio, Felipe Capozzolo. “Hay sectores del comercio y los servicios que no contabilizan 30 días de trabajo en 6 meses. Usted suma todas las flexibilizaciones y probablemente no están en sectores priorizados y no han logrado trabajar 30 días”, expresó Capozzolo en rueda de prensa el miércoles 16 de septiembre.

Más allá de los intereses políticos que pueda tener la administración de Nicolás Maduro para mantener el 7+7 y evitar la presencia masiva en las calles, el temor al contagio es real y paraliza. Se ha machacado que la COVID-19 es una enfermedad que puede ser mortal, aunque se calcula que solo se complica 5% y que en 85% de los casos pasa sin sobresaltos.