“Es importante ampliar la disponibilidad gratuita de pruebas directas para COVID-19 por antígeno y pruebas moleculares tipo PCR-RT o semejantes, preferiblemente rápidas, de modo que las personas sintomáticas y sus contactos puedan aislarse oportunamente en caso de positividad”, subrayó la organización

La Sociedad Venezolana de Infectología difundió este martes un conjunto de acciones para poder sobrellevar la pandemia de COVID-19 en 2022.

Además de aumentar la cobertura de vacunación, la SVI insta a aumentar el acceso a las pruebas gratuitas de diagnóstico de la enfermedad.

Estas son las 10 indicaciones:

1)Aumentar la cobertura de vacunación. Vacunación en niños. Reforzar la vacunación.

“Todavía hay muchas personas que no se han vacunado por múltiples razones, por lo cual debemos fortalecer las estrategias educativas, mejorar el acceso a la vacunación en los grupos poblacionales que por razones geográficas, culturales o sociales se les ha dificultado el ser vacunados”, subrayó. Además “se debe seguir ampliando la vacunación en niños desde los 3 años de edad con SINOPHARM y SINOVAC. En la medida que se tengan los resultados de nuevos estudios es probable que se amplie la edad de vacunación a menores”. También “se ha aprendido que la inmunidad producida por la vacunación o por la infección no es tan duradera como se esperaba, por lo cual se ha instaurado de manera escalonada la colocación de terceras dosis o refuerzos en las personas que tienen más de 6 meses de la segunda dosis de vacunación contra COVID-19”.

2)Uso de mascarillas. “Se debe seguir promoviendo el uso de mascarillas de manera universal, en especial en espacios cerrados, donde no se pueda mantener las distancias o ante aglomeraciones. Se debe incentivar y facilitar en las personas más vulnerables o con mayor riesgo de contagio el uso de mascarillas con mayor capacidad de protección como la N95, KN95 o doble mascarilla (quirúrgicas de 3 capas con una de tela por fuera)”

3) Disminuir los riesgos. “El procurar mejorar la ventilación de los espacios, mantener los distanciamientos físicos y evitar aglomeraciones son prácticas que ayudan a disminuir la transmisión de COVID-19”.

4) Higiene de las manos. “Esta es una práctica importante que debemos transformarla en un hábito, ya que con ello reducimos la transmisión de distintos procesos infecciosos: respiratorios, por contacto y oro fecales”.

5) Optimizar estrategias diagnósticas de acceso gratuito. “Es importante ampliar la disponibilidad gratuita de pruebas directas para COVID-19 por antígeno y pruebas moleculares tipo PCR-RT o semejantes, preferiblemente rápidas, de modo que las personas sintomáticas y sus contactos puedan aislarse oportunamente en caso de positividad”.

6) Cuarentena de viajeros. Los controles aeroportuarios pueden dejar escapar a algunas personas que están justo en periodo de incubación de la infección, o que se contagiaron en el avión o en los aeropuertos. Es por eso razonable que los viajeros voluntariamente eviten contacto estrecho con otras personas susceptibles al menos por 5 a 10 días, en la espera de delimitar si desarrollan enfermedad o resultan positivo a alguna prueba diagnóstica adicional.

7) No automedicarse. “Tomar medicamentos o productos sin el conocimiento adecuado puede implicar un riesgo potencial de mayores problemas, efectos adversos interacciones, intoxicaciones, complicaciones y gastos innecesarios.

8)En la mayoría de los casos leves y moderados el tratamiento es sintomático. Los tratamientos médicos deben ser individualizados. En la gran mayoría de los casos leves y moderados, de manejo ambulatorio o en casa, no se requiere de ningún tratamiento específico, más allá de los que busquen aliviar algunos síntomas como el malestar, fiebre, congestión o tos. Preocupa el uso inadecuado de antibióticos en una infección eminentemente viral. Igualmente resulta inadecuado el uso de dexametasona u otros esteroides sistémicos en los casos leves o moderados, lo cual puede ser totalmente contraproducente.

9) Los antivirales y antibióticos deben ser de uso restringido y su venta debe ser con récipe médico. Actualmente se dispone de nuevos antivirales contra COVID-19, pero que tienen indicaciones muy puntuales, en fases muy específicas de la enfermedad, y para ciertos pacientes específicos de riesgo. Preocupa la exagerada prescripción de ciertos tratamientos y su venta libre sin regulación.

10) Los prescriptores tienen el deber ético y legal de estudiar con profundidad los aspectos diagnósticos, clínicos y terapéuticos de COVID-19. Con gran preocupación se ha observado en algunos profesionales de salud, prácticas inadecuadas que demuestran insuficiente conocimiento médico. Para ellos nombramos algunos ejemplos.o Largas listas de medicamentos no siempre son mejor, ya que potencian toxicidades e interacciones. Adicionalmente existe suficiente evidencia médica sobreIvermectina, Azitromicina, Hidroxicloroquina, entre otros, que no sirven contra COVID-19.o Los antibióticos no sirven contra COVID-19, e indicar múltiples antibióticos, o en dosis muy altas, promueve mayor toxicidad, aparición de efectos adversos, y costos inadecuados.o Molnupiravir o Favipiravir, son análogos nucleósidos que NO deben darse en mujeres embarazadas, o en jóvenes en edad fértil reproductiva, por la potencialidad de teratogenicidad.o Dioxido de cloro y ozonoterapia NO deben utilizarse bajo ninguna circunstancia por no tener ningún respaldo científico, tener toxicidades y riesgos potenciales inaceptables, y ser considerados pseudociencia y hasta fraude de salud.Desde la Sociedad Venezolana de Infectología seguiremos todos empeñados en seguir ofreciendo nuestro apoyo, nuestro esfuerzo, asesoría y conocimientos en pro de buscar alcanzar la importante meta de prevenir, disminuir y controlar los distintos problemas infecciosos que afectan o pueden afectar a nuestra población.