En marzo pasado el IVSS notificó la suspensión de las operaciones programadas. La Sociedad Venezolana de Cirugía recomendó hacer solo operaciones de urgencia y las oncológicas. Las sociedades y asociaciones científicas de la región proponen medidas para retomar las intervenciones electivas, pero una condición básica es saber cómo marcha la epidemia

Varado, varadísimo quedó en Caracas el familiar de Francisco: Vino a operarse de la próstata y lo agarró el coronavirus. “La cirugía estaba programada para el 18 de marzo en el Hospital Militar Vicente Salias, ubicado en Fuerte Tiuna”, relata, pero “no se pudo ingresar porque suspendieron todas las operaciones debido a que ese centro de salud se transformó en un hospital centinela para atender personal militar contagiado con COVID-19”.

El paciente, de 62 años de edad, sigue preso en la capital y sin poder retornar a su sitio de residencia (estado Guárico). Para facilitarle la orina le colocan una sonda mensualmente, pero eso es, literalmente, un “pañito caliente”. Francisco está a la espera de que retomen las cirugías electivas en el centro asistencial, pero todavía no hay fecha para ello.

Las cirugías electivas se planifican; se recurre a ellas cuando la vida de la persona no corre peligro. Una herida por arma de fuego, una apendicitis o un accidente son una emergencia; pero una hernia puede -en teoría- esperar.

El 17 de marzo,, la periodista Beatriz Adrián difundió un comunicado del Instituto Venezolano de los Seguros Sociales (IVSS) en el cual se anunciaba la suspensión de las intervenciones electivas.

La Sociedad Venezolana de Cirugía recomendó “suspender las cirugías programadas, realizando solo las cirugías de urgencia y oncológicas”.

Al comienzo de la epidemia parecía lógico suspender las intervenciones electivas por varias razones: destinar todos los recursos del sistema de salud para la atención de los contagiados con el coronavirus SARS-CoV-2 y no exponer a los pacientes recién operados al riesgo de esta infección. Sin embargo, en la medida en que pasa el tiempo, aumenta la lista de espera para ingresar al quirófano y las personas corren el riesgo de complicarse.

¿Operar en tiempos de COVID-19?

En este momento, la mayoría de las intervenciones electivas en Venezuela están suspendidas, porque el hospital es centinela para la epidemia de COVID-19, porque el personal de salud está enfermo o porque los recursos materiales están disminuidos, sintetiza Jaime Lorenzo, director de la organización Médicos Unidos de Venezuela.

Aprender a vivir con la enfermedad es la premisa de sociedades científicas que no ven la vacuna en lo inmediato y que anticipan brotes recurrentes hasta 2025. “Dado que a la fecha no hay certeza de un tratamiento efectivo o de la creación de una vacuna para la prevención del COVID-19, los cambios que hemos adoptado en nuestra forma de ejercer la actividad quirúrgica serán parte de un aprendizaje que quedará marcado como una impronta en nuestra nueva forma de vida”, expone la Asociación Colombiana de Cirugía. Volver a empezar: cirugía electiva durante la pandemia del SARS-CoV2. Recomendaciones desde la Asociación Colombiana de Cirugía

En mayo pasado, la Federación Internacional de Ginecología y Obstetricia (FIGO), planteó algunas condiciones para retomar estos procedimientos de forma segura: que haya reducción de los nuevos casos, “que la disponibilidad de camas hospitalarias no se impacte negativamente por cuenta del reinicio de la cirugía electiva”, formar un comité en cada institución que pueda evaluar caso por caso, priorizar las cirugías ambulatorias o de recuperación corta, garantizar la protección de todo el personal de salud.

La FIGO también proporcionó algunas pistas de lo seguro y lo inseguro en esta materia: “Tasas de ocupación hospitalaria menores del 50% pueden ser seguras para la reactivación de los servicios de cirugía electiva. Tasas de ocupación superiores al 75% obligan a la suspensión de toda la actividad electiva”.

https://www.figo.org/es/covid-19-reinicio-de-la-cirugia-electiva

La Asociación Colombiana de Cirugía sugiere un esquema de trabajo que incluye una revisión de los pacientes, aislamiento preoperatorio y pruebas para descarte del coronavirus.

Saber qué pasa

Jaime Lorenzo es partidario de retomar las cirugías electivas pero si se sabe realmente qué sucede con la epidemia en Venezuela. Ante la desconfianza que generan los datos oficiales se advierte que puede haber el doble de fallecidos y muchos más casos de los reportados por la administración de Nicolás Maduro.

La decisión de realizar algunas intervenciones ha tenido consecuencias en España. “Los pacientes sometidos a cirugía presentaron una elevada tasa de infección por COVID-19 y de complicaciones postoperatorias, sobre todo en los pacientes oncológicos. La puesta en marcha de la de la actividad quirúrgica debe basarse en una priorización de los casos a operar, respetando unas premisas de seguridad y optimización de los recursos disponibles”, expone un grupo de investigadores en el artículo “Cirugía electiva durante la pandemia por SARS-CoV-2 (COVID-19): análisis de morbimortalidad y recomendaciones sobre priorización de los pacientes y medidas de seguridad”, publicado en mayo de este año.

https://www.elsevier.es/es-revista-cirugia-espanola-36-avance-resumen-cirugia-electiva-durante-pandemia-por-S0009739X20301664

Una experiencia venezolana

Argenis Chaparro, cirujano bariátrico y uno de los directores de la Unidad Bariátrica y Metabólica (UBAM) ubicada en el Instituto Médico La Floresta, recuerda de entrada que la infección por coronavirus es una situación inédita que obliga a cambiar pautas constantemente.

En un primer momento las autoridades sanitarias restringieron las cirugías, pero posteriormente se dejó en potestad de los equipos médicos el practicarlas, refiere.

Chaparro advierte que llevar a un paciente a quirófano en las actuales circunstancias de Venezuela, sin pruebas PCR masivas y a tiempo, es un riesgo, porque “aumenta la posibilidad de complicaciones relacionadas con el virus”.

La UBAM se mantuvo unos cuatro meses sin actividad. Después decidieron reanudar sus labores, atender a los pacientes con todas las precauciones. “Armamos las normas de bioseguridad y comenzamos a operar. Hicimos en ese momento como unas seis o siete cirugías bariátricas en un par de semanas”, explica el cirujano.

Con el aval del servicio de infectología de la clínica se solicitó a los pacientes que, antes de ser intervenidos, se mantuviesen en aislamiento estricto en su casa durante 14 días, se determinaba si tenían síntomas respiratorios y otros compatibles con COVID-19 y se llegaba al consentimiento informado. Incluso, el mismo día de la operación se practicaban otros exámenes de sangre y una tomografía para ver el estado de los pulmones. “Creo bastante en la tomografía. Se ha dicho que la sensibilidad de la tomografía de tórax es de 90%”, porque muestra las lesiones en los pulmones, subraya Chaparro. “Creo más en la tomografía de tórax que en las pruebas rápidas que están vendiendo por allí”.

Pero en este momento la situación ha cambiado, “aumentó exponencialmente la curva de casos” y en la clínica se habilitaron más pisos para acoger a pacientes con COVID-19. Se enfermaron médicos e, incluso, falleció el jefe de anestesiología del centro asistencial. Por eso este lunes 14 de septiembre “tenemos cuatro semanas que no operamos absolutamente a nadie” salvo estrictas emergencias, porque un apéndice, una vesícula o una herida por arma de fuego o blanca no pueden esperar.

Hay entre 20 y 22 pacientes listos para la cirugía bariátrica, precisa, pero este “no es el momento de una cirugía electiva”.

La persona obesa, con 30 o 40 kilos de más, “tiene cuatro veces más posibilidad de complicarse si llegara a infectarse por coronavirus” que una persona delgada, por lo que la cirugía bariátrica es una forma de minimizar ese riesgo. Pero como el paciente operado también corre peligro en caso de infectarse, en la UBAM de Caracas y de Falcón están usando el balón gástrico elipse.

Este dispositivo se usa en el mundo desde 2015 y se emplea en Venezuela desde hace pocos meses. Su indicación es clara: para personas con sobrepeso, que no son candidatas para cirugía bariátrica. Con esta herramienta se pueden perder entre 15 y 20 kilos en cuatro meses.

Tal como lo detalla Chaparro, el paciente se traga el balón con agua, y una vez que llega al estómago, el dispositivo se infla con una solución y ocupa lugar, lo que tiene el efecto de que “el paciente se va a llenar con menos cantidad de alimentos”. A los cuatro meses el balón sale del cuerpo y el individuo debe haber cambiado sus hábitos de vida. Hasta la fecha se han colocado 27 balones entre Caracas y Falcón. Este procedimiento

No obstante, el cirujano insiste en que si el caso lo permite es mejor esperar. Lo dice con base en su propia experiencia: Un familiar directo se sometió a cirugía electiva, se complicó, se infectó con el coronavirus y falleció. “Hay cosas que no sabemos manejar en este momento”, admite. La enfermedad que comenzó como una neumonía se convirtió en una afección sistémica, y todavía queda mucho por aprender.

¿Cómo volver?

La Organización Panamericana de la Salud (OPS) establece recomendaciones para el retorno a las cirugías electivas.

https://iris.paho.org/bitstream/handle/10665.2/52653/v44e1142020.pdf?sequence=1&isAllowed=y

Estas son algunas:

-La programación de una cirugía estará condicionada a la evaluación y el seguimiento del recurso hospitalario, al comportamiento de la pandemia y a las decisiones de tipo administrativo y de salud pública.

-Cada institución conformará un centro de mando que puede ser denominado Comité Multidisciplinario de Quirófanos.

-En todo paciente con indicación de cirugía electiva, documentar de manera estricta los antecedentes de comorbilidades como inmunosupresión, VIH, cáncer, quimioterapia, diabetes, hipertensión, obesidad, falla renal, hipotiroidismo, malnutrición, uso de corticoides, enfermedad pulmonar obstructiva crónica/asma y tabaquismo; estos pacientes tienen mayor riesgo de ingreso a la UCI y de morbimortalidad en caso de resultar afectados por la COVID-19.

-Diseñar y diligenciar a todo paciente programado para cirugía electiva un consentimiento informado sobre el riesgo de COVID-19.

-Cada institución debe censar y conocer las comorbilidades y la edad de los miembros del equipo quirúrgico con el fin de estratificar sus riesgos y establecer las medidas de protección apropiadas en forma individual.

-Descarte de síntomas de COVID-19 en la persona a ser intervenida (fiebre, pérdida del olfato, tos seca, fatiga, síntomas gastrointestinales (náusea, diarrea), antecedente de confinamiento o contacto en los últimos 14 días con paciente sospechoso/ confirmado COVID-19.

-Garantizar los equipos de protección personal para los trabajadores de la salud involucrados en el procedimiento.