Los días 11, 12 y 13 de abril de 2002 representaron un quiebre institucional que sumió a Venezuela en la incertidumbre y la violencia. Sectores militares y empresariales ejecutaron un golpe de Estado contra el presidente Hugo Chávez, quien fue detenido y trasladado en calidad de preso político, mientras se instalaba un gobierno de facto encabezado por Pedro Carmona Estanga, para entonces presidente de Fedecámaras.
Tarek William Saab, vivió de cerca las acciones violadoras de derechos humanos de los que perpetraron el golpe de Estado y, casi un cuarto de siglo después, señaló: “Estamos a 24 años del 11 de abril de 2002, cuando se ejecutó el fatídico golpe que derrocó a Hugo Chávez y en el que, con el uso de francotiradores y asesinos, acribillaron y mataron a decenas de venezolanos para concretar esa acción al margen de la Ley”.
Al preguntarle a Saab sobre los aprendizajes que dejan esos días de abril, respondió que “la gran enseñanza es la respuesta honorable, valiente y digna, del pueblo y la Fuerza Armada, en una hazaña inédita, cuando lograron salvar al Presidente Chávez de un magnicidio y al pueblo venezolano de un exterminio”.
La jornada fue marcada por la violencia y la falta de información por parte de los grandes medios. Se pretendió derrocar a Hugo Chávez, quien desde su llegada a la presidencia en 1999 impulsó cambios profundos sosteniendo que estaban dirigidos a reivindicar a los sectores más vulnerables.
Tarek William Saab detalló su testimonio personal, siendo uno de los pocos detenidos por un grupo de miembros de la Dirección de los Servicios de Inteligencia y Prevención (DISIP): “Mi secuestro expresó la barbaridad de un episodio nefasto en nuestra historia, en cuanto se violó mi inmunidad como diputado y presidente de la Comisión de la Política Exterior de la Asamblea Nacional, sin siquiera haber cometido delito alguno que no sea la defensa de la Patria. Se me dejó incomunicado en los calabozos de El Helicoide, hasta que la acción cívico militar el 13 de abril hizo que fuera liberado en horas del mediodía. Luego pude, en la madrugada del 14 de abril, reencontrarme con el presidente Chávez, en el Palacio de Miraflores para celebrar esa gran victoria, orgullo del pueblo venezolano”.
