Se necesitan medidas para el transporte público y los centros de votación si se quiere mantener los comicios este año, señala la epidemióloga Patricia Valenzuela. Votar “con todas las medidas de seguridad” es la promesa de Diosdado Cabello, primer vicepresidente del PSUV. Andrés Caleca calcula que una elección conlleva más de 40 actividades que implican la aglomeración de personas

Al debate político sobre los comicios legislativos convocados para el 6 de diciembre (por la legitimidad del Consejo Nacional Electoral-CNE y la inhabilitación de partidos y líderes políticos) se le suma el tener que realizarlos en epidemia de COVID-19.

El distanciamiento social, una de las medidas clave para la prevención de la enfermedad, parece una quimera durante una campaña y una jornada electoral.

Contra viento y marea el chavismo-madurismo se prepara para las elecciones parlamentarias que, según la convocatoria del ente comicial, se celebrarán el 6 de diciembre.

“Tenemos toda la esperanza de que vamos a ir controlando poco a poco el tema del coronavirus, y que para la fecha de las elecciones nuestro pueblo pueda tener una normalidad más cercana”, sostuvo Diosdado Cabello, primer vicepresidente del PSUV.

Aseguró que los electores sufragarán “con todas las medidas de seguridad”.

Dos enfermedades

Sin duda, hay dos enfermedades cabalgando: la de la crisis política y la causada por el coronavirus. La crisis política ha generado una duplicidad institucional que cada vez parece complicarse más y que, para el chavismo en ejercicio, se va a solucionar con el control del Parlamento. “Hay que salir de esa Asamblea. Hasta por la oposición”, alegó Cabello en su programa Con el mazo dando, con lo que descartó posponerlas. “La misma oposición está pidiendo cambio”.

La epidemia avanza con 6 mil casos y 54 muertes reportadas oficialmente hasta este miércoles 1 de julio. Se mantiene el esquema de 7X7: siete días de cuarentena y siete días de flexibilización. En Venezuela estamos en una fase de expansión, indica el médico Francisco Montbrun, especialista en emergencias. Para contener los focos se debe evitar la movilización de personas, y un proceso electoral es garantía de lo contrario.

Las inevitables aglomeraciones

El expresidente del CNE, Andrés Caleca, calcula que hay más de 40 actividades -sin incluir las de campaña- que implican la aglomeración de personas e involucran a no menos de 400 mil personas. En otras palabras, el riesgo de contagio es enorme durante todas las fases.

En cuanto a la parte médica, la infectóloga Patricia Valenzuela advierte que el transporte público y los hospitales no están acondicionados como para afrontar las consecuencias de un proceso electoral. Lo primero que se debe evitar para frenar la COVID-19 son las aglomeraciones, y para hacer campaña habrá aglomeraciones, al igual que en los centros de votación, recordó.

La cantidad de pruebas PCR ha sido señalada por los médicos. Solamente con pruebas PCR de manera masiva será posible saber el avance de la epidemia, pero en Venezuela estos exámenes están centralizados en el Instituto Nacional de Higiene, lo que incide en su cantidad y en los tiempos de respuesta.

La otra enfermedad: la técnica

Con base en su experiencia en más de cinco procesos electorales, Caleca sostiene que para concretar elecciones confiables se necesitan por lo menos 10 meses de trabajo, tal como lo expuso en un foro en Unión Radio. Basta sumar para constatar que entre el 1 de julio y el 6 de diciembre apenas hay cinco meses; es decir, la mitad del tiempo requerido.

El experto electoral resalta que el Registro Electoral (RE) debe ser sometido a una auditoría profunda. Además, de 40 mil máquinas solo han sobrevivido 500 debido al incendio en los galpones en Filas de Mariche.

El vicepresidente del CNE, Rafael Simón Jiménez, dijo esta semana que la anterior directiva dejó adelantada la adquisición de máquinas para el sufragio.

Tomar medidas

Caleca considera que es “una gran irresponsabilidad” convocar las elecciones con la epidemia de COVID-19. ¿Pueden ser pospuestas? Con un acuerdo político, asevera. Pero si se insiste en lanzarlas, es necesario tomar medidas, como lo recomienda Valenzuela: mejorar la capacidad de diagnóstico e identificación de contactos.