Aunque no nació en la isla de Margarita (Nueva Esparta), Omar Veracierto se siente como un margariteño más. Un «navegao» que insiste en buscar soluciones para los problemas que aquejan al pueblo neoespartano.
A su juicio, se necesita una comisión especial «en la que esté todo el mundo representado para que busquemos soluciones entre todos». Procedimientos especiales, rebajas fiscales y trámites rápidos son tres de las propuestas que formula para que Nueva Esparta vuelva a ocupar el sitial en el que se mantuvo durante años como destino turístico nacional e internacional.
Veracierto destacó que, para regresar a la Margarita del pasado, es necesario «agilizar los trámites administrativos para que sea más sencillo» traer mercancía. También, «rebajas fiscales, porque estamos exentos del IVA pero pagamos el impuesto a las grandes transacciones financieras».
El parlamentario recordó que, cuando funcionaba plenamente el puerto libre, la gente podía comprar quesos, caramelos y lo que quisiera a mejores precios. Pero «los cambios han dejado la ley de puerto libre en desuso», refirió. «Hoy día es insólito que los precios sean más caros en Margarita que en el resto del país», acotó. «Hay un problema importante con la permisología para que entre la carga», e incluso se ha visto «que hay comerciantes que llevan mercancía a tierra firme y la llevan a Margarita».

En relación con los servicios públicos, subrayó que la isla no se escapa de la situación de todo el país. «Nosotros aspiramos a recuperar el turismo que tuvimos, pero sin servicios públicos eso no es posible», comentó. Veracierto destacó que la pasada Semana Santa fue espectacular para el estado gracias a la afluencia de visitantes, pero el número de turistas sigue por debajo de los de otras épocas debido a múltiples factores.
En materia eléctrica, acotó, «la capacidad instalada no da» para atender las necesidades de la población. Sin embargo, enfatizó que atender todos los servicios públicos es un tema transversal, y necesitaría «un plan que nazca del ejecutivo, que todos aportemos nuestra voluntad política, de trabajo y de acción para que funcione». No descartó la desalinización, porque «para Venezuela no puede haber nada caro» y si habrá ingresos por petróleo y minería «por qué no vamos a invertir en nuestra gente».
Veracierto indicó que existe una diferencia entre la vida real y la vida institucional: «La vida real de la gente no puede esperar no puede esperar por lapsos, por plazos cuando tiene 55 o 60 días sin agua y no tiene para comprar un camión cisterna».
Para el diputado, hay que proponer acciones especiales -como las recogidas en la recientemente reformada ley de hidrocarburos- «para que venga gente de Venezuela y de otros países con tecnología, con maquinaria, con elementos modernos que nos puedan ayudar a solucionar esto lo más rápido posible».