Las inmediaciones de la Basílica de Santa Teresa, en Caracas, se tiñeron de morado. Miles de fieles se congregaron desde tempranas horas de la madrugada de este Miércoles Santo en los alrededores del recinto religioso para rendir devoción al Nazareno de San Pablo y agradecer por los favores recibidos.

Familias enteras vestidos con la túnica del Nazareno, pocas personas descalzas agradeciendo por cumplimiento de una promesa y colas kilométricas, así se vivieron las primeras horas de este Miércoles Santo tras la apertura de las puertas de la Basílica.
Un total de 29.139 funcionarios bomberiles y policiales fueron desplegados en el centro de Caracas para mantener el orden y garantizar la seguridad de los ciudadanos.
Entre sus manos, algunos devotos llevaban consigo palmas benditas, otros velas moradas y también pequeñas estampitas que venden comerciantes afuera del recinto religioso. «Gracias, mi Nazareno bendito, te pido por mi salud», se oyó decir a una devota al mirar la imagen sagrada del Limonero del Señor.
Durante el día se realizarán 12 misas para venerar al Nazareno de San Pablo en la Basílica. A las 5:00 P. M. se oficiará la última liturgia a cargo del Arzobispo de Caracas, monseñor Raúl Biord Castillo, en la Plaza Diego Ibarra.
«No se desanimen»
Pasadas las 10:30 de la mañana, el monseñor Carlos Márquez, Obispo Auxiliar de Caracas, ofició la octava misa del Miércoles Santo en el que exhortó a los venezolanos a «no desanimarse» y «seguir adelante» hasta lograr una nación donde reine la paz.
«No se desanimen, hay que seguir adelante en búsqueda de un país donde reine la paz, la justicia y la verdad», dijo.
En este sentido, llamó a los ciudadanos a no tirar la toalla, puesto que, mencionó que Dios es bueno y no abandona a sus hijos.