Con fervor, cariño y bendiciones, así fue recibido por un numeroso público, en su mayoría femenino, el presidente de la AN, este viernes en la Plaza Los Palos Grandes. Guaidó le cedió el protagonismo del cierre a su esposa, Fabiana Rosales

“La verdad, verdad, es que necesitaba salir de mi casa… coño, casi me estaba trepando por las paredes; siento mucha angustia porque por donde miro o abro una puerta, por ejemplo, la de la nevera, y veo que la carne la estoy perdiendo, o necesito encender algo y no puedo, me desespero más y más ….no dormí nada anoche y lo mejor es irse para la calle a drenar y a saber qué es lo que está pasando… y si es verdad que esto es un sabotaje, pero ¿de qué lado es ese saboteo?… me sieno como si andamos a ciegas, como esa película con Sandra Bullock (“A Ciegas) y no saber nada mientras pasan las horas… y creo que esa es la mayor tragedia: que no sepamos realmente los venezolanos qué está pasando”…

Esa fue la narración de Emma para Contrapunto; ella es una señora de 50 y pico de años (que no quiso revelar su verdadero nombre) y que estuvo en la Plaza Los Palos Grandes este 8 de marzo desde antes de las 10 de la mañana, cuando desde el balcón de su edificio, contiguo a la plaza, comenzó a ver la aglomeración de gente, vecinos y caraqueños de todas las edades, principalmente de muchas mujeres, que querían ver y recibir la palabra del recién ungido líder, Juan Guaidó.

Y transcurrieron cerca de 5 horas para que esa palabra “tragedia” fuera también mencionada por el Presidente del Parlamento y autoproclamado Presidente (E) de Venezuela para describir lo que fue el apagón masivo, inédito e insolito en la historia del país, ocurrido desde el jueves pasado a media tarde.

Guaidó y su esposa, Fabiana Rosales

Con fervor y cariño natural y genuino, ese que nace de las masas y crea nuevos liderazgos, de los que florecen sobre todo en momentos de crisis en las sociedades, así fueron recibidos Juan Guaidó y Fabiana Rosales de Guaidó en la Plaza Los Palos Grandes este viernes 8 de marzo.

Entre más de 3.000 mil personas se celebró el Día Internacional de la Mujer, en un acto protagonizado por las integrantes de ONGs y asociaciones civiles defensoras de los derechos humanos y femeninos.

Ante la oscuridad la luz de las venezolanas

Mientras los caraqueños y millones de venezolanos esperaban que se restableciera el servicio eléctrico, Juan Guaidó recibía mil bendiciones de muchas madres, jóvenes y todas las mujeres y hombres que plenaron la Plaza Los Palos Grandes.

Guaidó subió a la tarima escoltado por su esposa Fabiana Rosales de Guaidó (como ya es norma en sus concentraciones públicas) y esta vez también por su madre, Norka Márquez. Pero también estaban respaldándole y recibiendo su tributo otras activistas políticas y figuras de la sociedad civil entre ellas Lilian Tintori, Delsa Solórzano, Lilian Arvelo, algunas diputadas, Valentina Quintero y su hija Arianna Arteaga, y las cantantes María Teresa Chacín y Rumi Olivo.

Venía de recorrer algunas zonas de Caracas para constatar la situación de parálisis que provocó el apagón, y Guaidó abrió sus palabras usando una expresión que conjugó con la crisis del servicio eléctrico y la falta de luz.

“Nadie puede decir que esta situación es normal, así pretende hacerlo ver el Gobierno. Es una situación dramática… es una tragedia nacional. Pero ante esa oscuridad que nos quieren hacer vivir tenemos la luz de las mujeres venezolanas, trabajadoras y valientes. Y ante esta situación difícil lo que yo veo es una gran energía en la calle”, dijo.

Fabiana Rosales, esposa de Juan Guaidó, en el acto con motivo del Día Internacional de la Mujer

Luego de otros comentarios acerca del deterioro de los servicios públicos y lamentar la muerte de venezolanos por el colapso de los hospitales, Guaidó le cedió la palabra a Fabiana Rosales, quien rememoró sus comienzos en la actividad política al lado de su entonces novio Juan Guaidó.

La hoy “primera dama interina”, narró también como en carne propia ella recientemente también sufrió la muerte de un primo por falta de un medicamento. Pero enunció con fuerza y seguridad, tal cual se decretan las certezas, que: “De ahora en adelante esto se va a acabar (…) ya no queremos ver más más llorando por la pérdidad de nuestros hijos por estás razones, ni por ninguna otra producto de esta crisis del país. Vamos a lograr el regreso a casa de muchas familias y de muchos hijos que han tenido que migrar… Vamos hacia adelante siempre”.