Sin quererlo, el parpadeo eléctrico que se produjo este miércoles poco antes de las 11:00 am en la zona de La Castellana (Caracas) sirvió como ejemplo de los factores que afectan el ejercicio de la libertad de expresión en Venezuela. Porque debido a la fluctuación, las declaraciones de los voceros en la rueda de prensa de Espacio Público se vieron interrumpidas.
El 3 de enero, con sus distintas interpretaciones y juicios, marcó un antes y un después en la historia reciente del país. Pero, como lo señalaron Marysabel Rodríguez y Carlos Correa, integrantes de la organización, hay cosas que se mantienen.
Entre enero y abril de 2026 se han reportado 36 casos y 91 denuncias de violaciones a la libertad de expresión. Ocurrieron 29 detenciones -la mayoría, de corta duración- y el asesinaro de dos periodistas: Yolimar Hidalgo (Aragua) y Walter Jaimes (Mérida), y falta «información oficial transparente sobre las investigaciones».
La detención de Yorman Acevedo (Aragua) por un supuesto comentario de TikTok evidencia, como lo indica Espacio Público, la criminalización de la opinión.
Las características han mutado en los últimos cinco años, señaló Rodríguez, coordinadora del observatorio de libertad de expresión de Espacio Público. «Más de la mitad de los casos registrados son por interacciones en línea: 66 casos, 53 % del total de todas las denuncias y violaciones, se dan en el contexto digital».
Las violaciones tienen una distribución geográfica: la mayoría de ellos (33 %, en el Distrito Capital). Le siguen Táchira (11 %), Mérida (8 %) y Miranda (8 %).
Aun cuando ningún periodista está preso actualmente en Venezuela, varios siguen sometidos a procesos judiciales, subrayó el informe. «Al menos 22 periodistas y trabajadores de la prensa fueron detenidos arbitrariamente durante coberturas de calle», enfatiza.
