La autoridad de la iglesia pidió no dirigir sus armas al pueblo desarmado como lo hicieron en Santa Elena de Uairén, dijo Urosa en referencia a los enfrentamientos ocurridos el sábado en ese poblado

El cardenal venezolano Jorge Urosa hizo este martes un llamado “urgente e intenso” a los militares y demás cuerpos de seguridad del Estado a no reprimir las protestas en el país a propósito de la tensión política y tras los disturbios registrados el fin de semana en las fronteras de Venezuela.

“(Hay que hacer) llamados urgentes e intensos a las fuerzas del Gobierno para que no repriman al pueblo venezolano, para que no dirijan sus armas al pueblo desarmado como lo hicieron allá en Santa Elena de Uairén”, dijo Urosa en referencia a los enfrentamientos ocurridos el sábado en ese poblado venezolano fronterizo con Brasil.

“Para que no incorporen bandas armadas de tipos violentos totalmente irregulares e ilegales al control del orden público”, añadió en una entrevista a la emisora privada Éxitos.

El Gobierno de Nicolás Maduro cerró la semana las fronteras de Venezuela con Brasil y Colombia para bloquear la ayuda humanitaria solicitada por la oposición y almacenada en estos países.

La decisión del cierre provocó el fin de semana, cuando se esperaba el ingreso de estas donaciones, enfrentamientos entre militares y manifestantes de los poblados fronterizos que exigían que se permitiera la entrada de las ayudas.

Solo en las localidades venezolanas fronterizas con Colombia, San Antonio del Táchira y Ureña, los enfrentamientos dejaron 200 heridos, de los cuales 143 tenían lesiones por arma de fuego, y un autobús quemado.

Mientras que en la localidad que linda con Brasil, Santa Elena de Uairén, un poblado compuesto principalmente por comunidades indígenas, no hay una cifra precisa sobre los heridos, pues las autoridades no se han pronunciado.

Aunque también se han reportado muertos, no se conoce un número preciso.

La oposición y ONG como el Foro Penal han denunciado que esta población ha sido “atacada” por los cuerpos de seguridad del Estado y grupos “paramilitares”.

La crisis política venezolana se acentuó en enero pasado, cuando el jefe del Parlamento, Juan Guaidó, anunció que se adjudicaba las funciones de presidente encargado de Venezuela al considerar que Maduro “usurpa” la Presidencia, y estableció una hoja de ruta para forzar una transición.

Entre sus prioridades estableció el ingreso de la ayuda humanitaria al país ante la “compleja” crisis y escasez desde hace cinco años de medicinas y alimentos.