Expertos aseguran que la ida no debe ser de forma permanente. El objetivo es que esas madres vuelvan a reunirse con sus hijos y que la madre abuela, vuelva a retomar su rol, el de abuela

Martha Guillén espera que las conexiones de Internet no fallen. Espera que en horas del mediodía de este domingo – hora de almuerzo en Santiago (Chile) – pueda realizar una videollamada y saludar a su madre Ana Francisca Guillén Rojas, para felicitarla por el día de las madres en Venezuela.

Al otro lado del teléfono, estará su hijo de 8 años de edad, Michelle Alejandro, quien desde hace tres años se comunica con su madre a través de videollamas, dos veces por semana, “si no se cae el Internet. A diario intercambiamos notas de voz. Mi hija trabaja 11 horas al día, de lunes a viernes. En las noches no hablamos nunca, porque llega muy cansada a su casa”, acotó Ana Francisca.

De acuerdo con el Comisionado de la Secretaría General de la Organización de las Naciones Unidas para la Crisis de Migrantes y refugiados venezolanos, en Chile y Ecuador hay al menos un millón y medio de venezolanos, mientras que en Colombia 1,7 millones; un millón en Perú ;300 mil en Brasil; 200 mil en Argentina; 120 mil en Panamá; 100 mil en México y en República Dominicana, Curazao y Aruba, 250 mil, para un total de 5,5 millones de venezolanos, sólo en países de la región.
David Smolansky, representante de Juan Guaidó ante el organismo refirió que de continuar la crisis humanitaria compleja, la cantidad de migrantes venezolanos – al término de este año-, podría elevarse a 7 millones.

Aura Pérez y Manuel Gutiérrez, forman parte de la estadística de migrantes. Dejaron el país hace dos años, pero no pudieron llevar consigo a sus dos hijos de 9 y 13 años “llevados por la creencia de probar suerte en Ecuador, pero no les ha ido bien. Durante dos meses, ambos quedaron sin empleo, por no tener los documentos en regla. El envío de dinero para la manutención de los niños, es poco, a veces nada. No todo el que se va, le va bien, al menos desde mi experiencia “, comentó Carolina González, quien asumió el rol de madre y padre de los dos niños, con la esperanza de reunificar a su familia, en un tiempo no muy lejano.

Hablan los expertos

De acuerdo con Jannia Orta Pérez, psicóloga del Servicio de Atención Psicológica de Cecodap, las abuelas que quedaron a cargo de sus nietos, “son mujeres que incursionan por segunda vez en el tema de la crianza. El tiempo que debería dedicar para su descanso, lo invierte de nuevo en sus nietos y esto no es un tema voluntario. No fue un plan que se idearon, por eso piden ayuda”, sostuvo.

Y agregó “las madres que dejaron a sus hijos en el país, no lo hicieron de forma planeada. Todas se vieron atrapadas en medio de una emergencia humanitaria compleja, para buscar mejoras en otros países”.

Sin embargo, la especialista sostiene que “la ida no debe ser de forma permanente. El objetivo es que esas madres vuelvan a reunirse con sus hijos y que la madre abuela, vuelva a retomar su rol, el de abuela”, aseveró.

La tecnología, es otro de los retos a las que se enfrentan las abuelas. “En medio de una pandemia, generada por la COVID-19, las abuelas deben aprender las nuevas formas para educar y esto no es tan sencillo, cuando tenemos abuelas que no culminaron sus estudios básicos. Por lo tanto, les resulta todo un reto ser garantes de la educación de sus nietos”, concluyó Orta.

Madres que se van, niños desprotegidos

Leonardo Rodríguez, Director Ejecutivo de la Red de Casas Don Bosco indica que la crianza de los niños – cuyos padres migraron-, no siempre queda en manos de personas que le dediquen cuidado exclusivo.

“Hemos tenido abuelas que nos emiten denuncias de maltrato, abuso sexual contra los niños, niñas o adolescentes bajo el cuidado de una abuela, o cualquier otro familiar. Tenemos casos de familias, donde hay un agresor, y ese niño o niña, es una posible víctima”.

Acotó que quienes acuden a las Casas Don Bosco, son abuelas que solicitan apoyo psicológico “y aquí les brindamos asesorías y orientación para guiarlas en los procesos de crianza positiva”.

Finalmente, extendió un llamado a los adultos “nadie entiende que el trauma de un niño abandonado es mayor que el trauma de un niño que vive en un puente pero que está con su madre y su padre. Es preferible vivir en pobreza que abandonar a los niños”, apuntó .