El documento de 170 páginas en inglés es de autoría no identificada, pero tiene título directo y un contenido desconcertante

Un usuario de Youtube ha denunciado que con solo dos clics la plataforma puede recomendar únicamente vídeos donde aparecen menores. El control es tan laxo, que los pedófilos llegan a obtener incluso, ingresos por publicidad

Se trata de una especie de tutorial con una descripción detallada de dónde encontrar niños, cómo acercarse a ellos y seducirlos poco a poco, como si fuera un juego o una broma.

Recomienda primero buscar a niños dentro de la propia familia, que estén junto a madres solteras o en parques y plazas. El manual inclusive ofrece simulacros de qué conversaciones tener.

El texto no sólo enseña cómo hacer para tener una relación sexual, también reitera que el sexo con los niños no es repugnante. No trae fotos explícitas, sólo imágenes informales.

La redacción de la BBC no detalló el nombre ni el contenido de los archivo, pero aquí te contamos la historia de uno de los portadores del documento que se ha diseminado dentro de vínculos descargados por pedófilos y que ha tomado por sorpresa a la policía de Minas Gerais, Brasil.

Una versión del manual fue encontrada a finales del año pasado en la computadora del médico Fabio Lima Duarte, de 36 años, que ya fue arrestado dos veces en Belo Horizonte, capital de Minas Gerais.

Inicialmente, el médico general fue acusado de acceder a más de 30 mil imágenes relacionadas con pornografía infantil en el período de un año, el contenido fue rastreado por el laboratorio de inteligencia cibernética de la Secretaría de Operaciones Integradas del Ministerio de Justicia.

Tras identificar el volumen de imágenes, el médico fue uno de los principales objetivos de una operación iniciada por la Policía Civil de Minas Gerais en octubre del año pasado.

Al ser arrestado, Lima Duarte admitió que el material era de él y se declaró adicto a ese tipo de contenido. La defensa solicitó su libertad argumentando ante el Tribunal Superior que el médico sufría de “parafilia” (un extraño comportamiento sexual). La BBC intentó comunicarse sin éxito con los abogados del médico.

Recibió detención domiciliaria en una cómoda residencia en Belo Horizonte, y fue liberado poco después.

En Brasil, desde 2008, la pena para quien adquiere o almacena cualquier registro de escena pornográfica con niños varía de uno a cuatro años. Este tipo de crimen se considera menos grave que, por ejemplo, ofrecer, intercambiar o distribuir pornografía infantil, cuya pena va de tres a seis años.

Fue por eso que la encargada de la investigación, Renata Ribeiro, pidió a los expertos forenses que buscaran cualquier indicio de que el médico había, además de descargado, también compartido el material ilegal.

Al fin de cuentas, lo que encontraron en el computador del médico terminó sorprendiendo a los propios policías y devolviendo al implicado a la cárcel en febrero, sometido a una nueva investigación.

“La gente sabía que el caso era más grande, pero cuando concluyó la investigación, tenía cosas mucho peores. El propio experto llamó atención al contenido diciendo que tenía muchas cosas”, cuenta la investigadora Ribeiro, de la Comisaría Especializada de Protección al Niño y al Adolescente.

Producción propia

El material que sorprendió incluso los expertos, acostumbrados a analizar ese tipo de contenido, tenía, además del tutorial e imágenes de sexo explícito con niños y adolescentes, imágenes producidas por el propio médico.

El doctor grabó partes íntimas de unas 100 pacientes durante exámenes y guardó los vídeos en carpetas con el primer nombre y un número que, según afirma la policía, se refiere a la edad de la paciente.

Alerta

La historia del médico sirvió de alerta para las propias funcionarias de la comisaría, cuenta Renata Ribeiro. Llamó la atención el hecho de que Duarte era joven, soltero y tenía una profesión respetada, que usó para abusar de adolescentes y mujeres jóvenes.

Pero cuando se trata de pedofilia, no hay clase social ni edad, dice Alessandro Barreto, coordinador del laboratorio de Inteligencia Cibernética de la Secretaría de Operaciones Integradas del Ministerio de Justicia.

“Hay médicos, policías, profesores, empleados autónomos, religiosos”, afirma Barreto, subrayando que las penas en Brasil para quien almacena o comparte pornografía infantil son demasiado pequeñas si se comparan a otros países de América Latina.

Barreto dice además tener conocimiento de que hay manuales para pedófilos circulando en el espacio cibernético, junto con imágenes pornográficas de menores.

El equipo del laboratorio coordinado por Barreto fue entrenado por expertos estadounidenses. No revela cómo escudriñan el espacio cibernético en busca de quien está descargando o enviando imágenes ilegales de niños y adolescentes, pero asegura que no hay un 100% de anonimato en la red.

Eliminar los archivos de forma permanente de la papelera del computador tampoco es garantía de que el contenido desechado vaya a desaparecer.

En la práctica, lo único que hace vaciar la papelera es que el computador grabe por encima, en el espacio que haya ocupado el archivo borrado. Con equipos apropiados, es posible recuperar la información.

Prevención e información

Para el médico psiquiatra Danilo Baltieri, coordinador de la clínica de trastornos de la sexualidad de la Facultad de Medicina del ABC, hay que conversar con los hijos sobre la pedofilia y los riesgos de la exposición, en especial online. La advertencia, dice, vale para los jóvenes y también para padres que publican imágenes de sus hijos en la red.

“Hay que tener conversación abierta, en la mesa de comedor, hay una supervisión continua y padres tienen que tomar cuidado con fotos e imágenes de los hijos con ropa ligera”, dice el psiquíatra.

La pedofilia es descrita por la Organización Mundial de Salud (OMS) como un trastorno sexual que se manifiesta “por pensamientos persistentes sexuales, fantasías, impulsos, o comportamientos que afectan a niños y prepúberes”.

Según la OMS, para que el “trastorno pedofílico pueda ser diagnosticado, el individuo debe haber actuado sobre la base de esos pensamientos, fantasías o impulsos o quedar acentuadamente perturbado por ellos”.

“Es una de las enfermedades más estigmatizadas de toda la medicina”, dice el doctor Baltieri.

Él hace una diferencia entre quien tiene fantasías sexuales con menores, pero no las alimenta de ninguna forma, y quien transforma la fantasía en realidad y, así, comete el crimen al consumir y divulgar material pornográfico o abusar sexualmente de los niños.

Por eso, además de penas más rígidas, el médico también defiende tratamiento para la pedofilia, enfermedad que, según Danilo Baltieri, es de difícil diagnóstico y tratamiento complejo.

Pero puede ser tratada con terapia y medicamentos, indica, aunque admite que el uso de medicamentos todavía atrae mucha controversia.