Las adicciones más extremas del mundo son contadas por los propios adictos

Es posible que una persona sea adicta a cualquier cosa -chocolate, café o helado-. No hace falta que se trate de una droga, hay adicciones que son tan extrañas que para ellos es muy normal padecerlas

El último informe demográfico de las Naciones Unidas (2017) señala que existen más de 7 mil 550 millones de personas en el planeta tierra.

“Entre gustos y colores no escribieran los autores” y entre más de 7 mil 550 millones de habitantes es posible que una persona sea adicta a cualquier cosa. No hace falta que se trate de una droga, puede ser lo más extraño que te imagines desde comerse las uñas hasta explotar garrapatas a los perros.

Tomar su propia orina

Carrie, una mujer de 53 años, bebe su propia orina, pero además la utiliza cual si fuera agua para bañarse con ella, lavarse los dientes y lavarse la cara. ¿Por qué lo hace? Dice que la siente tibia y agradable, además asegura que como padece cáncer, le ayudará a vencer la enfermedad.

Carrie, lleva más de 4 años haciéndolo

Comer jabón

El detergente, pero no para lavarse sino para comérselo: Tempestt tiene 19 años, vive en Florida y asegura que es adicta a comer jabón y detergente. Come hasta cinco pastillas de jabón a la semana y como estudia enfermería, cree que antes de graduarse va a tener que vencer su adicción.

Pica: comer cosas no comestibles

La Biblioteca Nacional de Medicina informa que el patrón de conducta de ingerir materiales no comestibles se denomina “pica”. Se observa más en niños pequeños, pero se puede presentar también durante el embarazo y en adultos que ansían sentir una cierta textura en la boca. Se considera pica cuando la conducta se extiende por más de 30 días.

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Brindis mortal

Un joven llamado Josh tiene una adicción muy peligrosa: comer vidrio. Así lo contó en el programa My strange addiction. Cuando brinda, su máximo placer es devorar la copa, no disfrutar de la bebida. Además, en los últimos cuatro años ha consumido más de 100 gafas y 250 bombillas.