El debate de la eutanasia reaparece en España por un hombre que ayudó a su esposa a morir con “el derecho a una muerte digna”

El pasado miércoles, Ángel Hernández y su esposa María José Carrasco -que padeció esclerosis múltiple durante más de tres décadas-, reabrieron el debate sobre la legislación de la eutanasia en España, tras la publicación de un conmocionante video en el que Hernández ayuda a su esposa a morir, bajo la voluntad de esta.

Su condición la dejó totalmente inmovilizada, y en más de una ocasión María José Carrasco ya había manifestado su intención de interrumpir su vida.

María José Carrasco, quien luchó contra la esclerosis múltiple durante 30 años, fue ayudada por su esposo a morir / Foto: Pxhere

Pese a no ser una decisión fácil, finalmente fue su marido quien se ofreció a ayudarla y a acabar con su sufrimiento, y ambos decidieron documentar el proceso para contribuir a la concienciación sobre el derecho a una muerte digna.

En el video, Hernández le preguntó en varias ocasiones a su mujer si realmente quería proceder a llevar a cabo su suicidio asistido, a lo que ella asintió. Finalmente, Ángel y María José compartieron sus últimos instantes juntos, cuando Ángel le proporcionó el líquido que puso fin a su vida y a años de incapacidad.

Poco después, él mismo se auto inculpó y se entregó a la policía. Tras pasar una noche en custodia judicial, fue puesto en libertad sin medidas cautelares, aún a la espera de juicio, convirtiéndose en la primera persona en España en ser detenida por este hecho.

Actualmente la eutanasia sigue siendo ilegal en el país, al igual que en muchos otros, por lo que su asistencia puede conducir incluso a penas de cárcel.

La pareja filmó un video para demostrar que fue Carrasco quien decidió terminar con su vida / Foto: Pxhere

Su caso, que se ha viralizado en las redes, llega en un momento idóneo, previamente a las elecciones generales en el país y en un momento político clave, cuando el debate se ha reabierto y la legislación podría ir para un lado u otro.

Según la asociación ‘Derecho a Morir Dignamente‘, este caso representa a miles de personas en la misma condición, que merecen poder decidir cómo y cuándo quieren morir y sus actos solo pueden ser vistos como “una muestra de amor que no debe recibir ninguna penalización criminal”.