El sindicato tiene previsto una reunión programada para la semana que viene con el director de Ford, James Hackett, en la sede de la compañía ubicada en Michigan, Estados Unidos, para tratar de revertir la decisión de la matriz

Centenas de trabajadores de la fábrica de Ford en São Bernardo do Campo, en São Paulo, iniciaron una huelga indefinida este martes, en protesta a la decisión de la compañía de cerrar las puertas de la fábrica donde trabajan unas 4.500 personas.

Ford anunció el pasado martes que cerrará su fábrica ubicada en la región metropolitana de São Paulo, la más antigua que la compañía estadounidense tiene en Brasil, como parte de su decisión estratégica de dejar de producir y vender camionetas en Suramérica.

El Sindicato de los Metalúrgicos, que representa a los empleados de Ford, reunió este martes a los trabajadores de la compañía en el patio de su sede, donde acudieron unas cuatrocientas personas.

Lideradas por el presidente del sindicato, Wagner Santana, iniciaron una marcha por el municipio de São Bernardo hasta el Ayuntamiento.

Durante la asamblea, el sindicato decidió convocar oficialmente una huelga por un tiempo indefinido, si bien los empleados ya habían parado de trabajar desde el momento en el que se anunció el cierre de la planta.

El sindicato tiene previsto una reunión programada para la semana que viene con el director de Ford, James Hackett, en la sede de la compañía ubicada en Michigan, en Estados Unidos, para tratar de revertir la decisión de la matriz.

Foto: Efe

El izquierdista Guilherme Boulos, quien fue candidato a las presidenciales de octubre por el Partido Socialismo y Libertad (PSOL), acudió este martes a la concentración en apoyo a los trabajadores y manifestó que “la resistencia” de la plantilla es “necesaria para todos los trabajadores brasileños”.

“Si Ford llega aquí, toma esa decisión, da la espalda a sus trabajadores y no pasa nada y cierra, otras empresas van a reaccionar de la misma manera”, argumentó Boulos.

El expresidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, que fue metalúrgico en la región y lideró la lucha sindical durante los años setenta, en tiempos de la dictadura militar (1964-1985), volvió a expresar este martes su apoyo a los trabajadores a través de sus redes sociales.

En Twitter, Lula sugirió que los trabajadores presionen al actual Gobierno, presidido por el ultraderechista Jair Bolsonaro, para que este “prohíba la importación de productos de la empresa fabricados en otro país” si siguen adelante con el cierre.

Por otro lado, el gobernador del estado de São Paulo, Joao Doria, comunicó tras el anuncio que ayudaría a la empresa a encontrar un comprador para la fábrica y este martes informó a los periodistas de que ya hay tres interesados, dos multinacionales y una empresa brasileña, aunque no dijo el nombre de ninguna de ellas.

A los 2.800 trabajadores de Ford cabe sumar otros 1.700 tercerizados (como el personal de limpieza) y el sindicato calcula que el cierre de la fábrica podría perjudicar a un total de 27.000 personas, teniendo en cuenta la cadena productiva que llega hasta los pequeños comercios de la zona que dependen de la fábrica.