La Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU) adoptó el pasado miércoles 25 de marzo una resolución en la cual se reconoce la esclavitud transatlántica de millones de africanos como «el crimen más grave» de la humanidad.
La resolución impulsada por Ghana, en la que se pedía el reconocimiento del crimen se pedían reparaciones, obtuvo contó con el voto positivo de 123 miembros la Asamblea Nacional. La mayoría de los votos, pese a la oposición de Estados Unidos, Israel y Argentina; y la abstención de 52 países europeos.
«La ruptura definitiva que supuso en la historia mundial, su magnitud, duración, carácter sistémico, brutalidad y consecuencias duraderas que siguen condicionando la vida de todas las personas a través de regímenes racializados de trabajo, propiedad y capital», recoge el documento.
El secretario general de la ONU, António Guterres, declaró ante la Asamblea General que se requieren medidas mucho más contundentes por parte de más Estados para afrontar las injusticias históricas. Hasta el momento, solo Países Bajos ha emitido una disculpa formal por su papel en la esclavitud.
Esta resolución supone un nuevo paso en los esfuerzos de África por exigir responsabilidades por las injusticias históricas cometidas por las antiguas potencias coloniales, después de que la Unión Africana se propusiera el año pasado crear una «visión unificada» entre sus 55 Estados miembros sobre cómo podrían ser las reparaciones.
