El presidente del Líbano, Joseph Aoun, descartó este martes que estén preocupados por el estallido de potenciales conflictos internos o una caída del sistema de seguridad, después de que un responsable local del partido cristiano Fuerzas Libanesas muriera en un ataque israelí.
«La situación de seguridad actual está bajo control y no hay temor a conflictos internos ni a un colapso de la seguridad. Los problemas que surgen son limitados y se están resolviendo con la mayor celeridad posible», indicó Aoun ante una delegación visitante, según un comunicado de la Presidencia libanesa.
El presidente reconoció que algunos actores están tratando de aprovecharse de los miedos a un conflicto entre comunidades religiosas para hacer valer sus propios «intereses», y alertó de que todos aquellos que alimenten estos miedos en redes sociales o medios de comunicación son un «peligro» para el país.
«Las circunstancias actuales son diferentes a las del pasado, ya que existe una conciencia generalizada por parte de la población y de los líderes políticos y religiosos, de forma que nadie puede tolerar la lucha interna», dijo Aoun, al frente de un país que vivió una guerra civil entre 1975 y 1990.
Pierre Mouawad, jefe del centro de Fuerzas Libanesas en Yahchouch, al norte de Beirut, murió el domingo por la noche en un bombardeo israelí contra su vivienda en el suburbio capitalino de Ain Saade, donde también perecieron su esposa y otra mujer.
El fallecimiento de un líder del partido cristiano, rival acérrimo del grupo chií Hezbolá, ha disparado los miedos a que se puedan producir altercados violentos entre las diferentes comunidades del polarizado espectro religioso del país.
Las acciones israelíes suelen concentrarse en las regiones de influencia de Hizbulá, de mayoría chií, en medio del conflicto que libran ambos desde el pasado 2 de marzo.
